Semanario Crítico Canario
Breves apuntes para una cartografía del nacionalismo canario: A propósito de la lectura de Intrahistoria del nacionalismo canario, de Juan Manuel García Ramos

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Josemi Martín nació en Gran Canaria, Islas Canarias. Afincado en España, también ha vivido en diversos lugares del Reino Unido, además de estancias en Portugal, Estados Unidos e Irlanda. Licenciado en Filología Inglesa por la ULL y Graduado en Antropología Social y Cultural por la UNED, es un apasionado de los Estudios Canarios. Busca contribuir a la creación del pensamiento crítico canario, autocentrado e independiente. Preside la Fundación Canaria Tamaimos. Su alter ego, Edmundo Ventura, escribe en Tamaimos.

Opinión

Breves apuntes para una cartografía del nacionalismo canario: A propósito de la lectura de Intrahistoria del nacionalismo canario, de Juan Manuel García Ramos

De la lectura de Intrahistoria del nacionalismo canario, de Juan Manuel García Ramos, extraigo una conclusión fundamental: los partidos políticos nacionalistas canarios –y por extensión, los nacionalistas canarios- pueden dividirse, en líneas generales y sin pretensiones de exhaustividad, en dos grandes grupos atendiendo al modelo de relación que propugnan para Canarias con respecto a España y la Unión Europea. Hay personas y experiencias independientes que se denominan nacionalistas o no. Creo que también ellas, de alguna manera, bien podrían ajustarse a esta división.

 

En el primero de los grupos, llamémosles diferencialistas, estarían aquellos partidos y personas que piensan que la piedra angular de las relaciones entre Canarias, por un lado, y España y Europa, por otro, ha de encontrarse en el hecho diferencial canario. Este hecho diferencial vendría a ser el acervo económico, fiscal, político, etc., construido y acumulado durante los siglos, desde la Conquista misma y que está recogido en textos de muy diverso carácter –desde Reales Cédulas de los Reyes Católicos hasta el actual status europeo de Región Ultraperiférica pasando por bulas papales, etc.- y que recientemente ha recopilado y editado el Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid,  José Carlos Gil Marín, en su Codex Canariensis. En este primer grupo, que plantea un modelo propio de relación de Canarias con respecto a España –que iría desde la superación del actual Estado de las Autonomías versión federalismo asimétrico hasta el Estado Libre Asociado- estarían la mayoría de los partidos políticos nacionalistas canarios: Coalición Canaria, Nueva Canarias, Partido Nacionalista Canario, Centro Canario Nacionalista, Partido de Independientes de Lanzarote,… Creo que no me equivoco si afirmo que ahora mismo ésta es una posición mayoritaria entre las gentes que se definen como nacionalistas, no sucursalistas. Una mirada más cercana podría apreciar matices en los partidos políticos que he nombrado, pero opino que no serían matices muy relevantes en lo que hace a Canarias con respecto a España y Europa. Las diferencias, en caso de haberlas, habría que encontrarlas en lo que hace a Canarias como comunidad en sí misma, en la gestión de ese acervo, en el modelo de país que se quiere construir. De puertas adentro, digamos.

 

En mi opinión, este primer grupo ha adolecido bastante de una reflexión profunda acerca de Canarias como proyecto, abandonándose al tacticismo de la política al uso y subordinando siempre sus posibles proyectos para Canarias a la supervivencia de los propios partidos cuando no a la lucha entre los mismos. Ha solido prevalecer la pugna por ocupar el papel de dialogador frente a Madrid y Bruselas más que el empeño en buscar buenos temas de conversación. Un ejemplo de esto que digo se pudo ver en la incapacidad de los diferencialistas para llegar a algún tipo de acuerdo para concurrir a las pasadas elecciones europeas, escenificando de manera poco creíble sus disensos en un contexto donde los acuerdos eran muy superiores a los desacuerdos. Es también criticable la escasa asertividad de estos nacionalistas, que parecen incapaces de trabajar en torno a objetivos comunes de una manera no timorata ni pedigüeña ante Madrid y Bruselas. Son nacionalistas poco valientes y arrojados, más bien temerosos y acomplejados en sus demandas, incapaces de alzar la voz ni dar un portazo, no sea que molesten. Parecen adormecidos, apardelados, repitiendo hasta el infinito sus mantras de lejanía, insularidad y ultraperificidad. Muchos de ellos, especialmente dentro de Coalición Canaria, abrazaron el nacionalismo por puro oportunismo, tras la debacle de la UCD y no piensan ni han pensado en clave nacionalista jamás. Por otro lado, no sería mal propósito si estos partidos se pusieran a la cabeza del mejoramiento de la calidad democrática del país, como por ejemplo en el caso de la Reforma Electoral, simplemente por ese muy loable fin y no por puro oportunismo político, como es el caso de Nueva Canarias, que cuando pudo hacerlo no quiso por simple conveniencia. De esta manera, quizás renovaran una cierta legitimidad ante la sociedad que hoy parece más tocada que nunca.

 

En el segundo de los grupos, llamémosles rupturistas, estarían aquellos partidos y personas que piensan que el hecho diferencial canario no es otra cosa que la modulación de las relaciones coloniales que mantienen Canarias y España, un subterfugio ideado para atemperar las posibles tensiones sociales mediante los acuerdos alcanzados por las élites isleñas con los sucesivos monarcas y/o gobiernos españoles, con España, en fin. Así pues, la Ley de Puertos Francos, el Régimen Económico y Fiscal o la condición de Región Ultraperiférica, junto con el Estatuto de Autonomía, por ejemplo, no responderían sino a la vocación de perpetuar el colonialismo, maquillándolo de “trato especial” y perpetuando el clientelismo y la dependencia, así como la subsistencia de unos grupos de poder que actuarían al dictado de “la voz de su amo”. Reclaman por tanto la ruptura con el actual estado de cosas mediante la constitución de un Estado Canario independiente al que se llegaría por diversas vías, una de ellas, la descolonización al amparo de Naciones Unidas. En este segundo grupo, estarían los partidos y personas representativos del independentismo más clásico o reciente: CNC, Frepic-Awañak, Alternativa Nacionalista Canaria, Alternativa Popular Canaria, Unidad del Pueblo, colectivos como Azarug, Isukan,… Estos grupos compartirían el fin último de la constitución de tal Estado Canario independiente aunque diferirían en la vía para tal fin y en algunos casos también en el modelo de sociedad de ese hipotético Estado. Creo que no me equivoco si afirmo que la capacidad de influencia, su presencia, hegemonía, etc. de los rupturistas en la sociedad canaria es muy escasa. Sólo parece mostrar algo de pujanza en aquellos temas que precisamente no tienen demasiado que ver con la discusión acerca de Canarias y sus relaciones con España y Europa, derivada de su trabajo en plataformas sociales más amplias.

 

A mi juicio, este segundo grupo padece de serios problemas en lo que hace a su relación con la sociedad canaria y su percepción sobre la misma. De entrada, no parece considerar el ínfimo respaldo popular a sus propuestas una carencia de legitimidad democrática que combatir de alguna manera. Además, el sectarismo y los enfrentamientos entre prácticamente todos los miembros de este grupo no ayudan a validar el proyecto independentista como uno más de los proyectos políticos en las islas, capaz de aportar alternativas válidas a los problemas concretos de Canarias en este momento. Pareciera que todos los problemas de las islas tuvieran como solución la independencia y, a veces, el socialismo, otros dos mantras que malviven hoy en el páramo de las ideas fuerza más bien débiles. No da la impresión de que la sociedad canaria confíe demasiado en ninguno de estos dos proyectos para resolver sus desafíos inmediatos. Los mensajes dirigidos a la sociedad canaria suelen ser rechazados por confusos, dogmáticos y anacrónicos. Tal debilidad de ideas, la incapacidad de construir aportaciones teóricas que no vayan más allá de la repetición hasta la extenuación de los slogans heredados o la caricaturización de ideologías del siglo XIX como el marxismo son más que evidentes. Lo más problemático es, a mi juicio, que nada de esto parece importar mucho y que la resolución de estos problemas se deja ad calendas graecas puesto que el tiempo presente se deja para asuntos por lo visto más importantes como resoluciones internacionales que no hablan de Canarias. No me detengo en el asunto de la repercusión de los rupturistas más allá de nuestras fronteras puesto que es nula y prácticamente se limita a los ejercicios de sucursalismo que como un ritual se repiten en cada convocatoria para las elecciones europeas y por el cual los rupturistas canarios les ceden sus votos a los rupturistas vascos y/o catalanes, recién llegados en avión para la fiesta.

 

Relaciones entre ambos grupos las ha habido históricamente y de muy diverso tipo. Simplificando mucho, se podría decir que las relaciones son malas. Los rupturistas tildan a los diferencialistas de “traidores” o “esbirros del poder colonial”. Al revés, los diferencialistas tildarían a aquéllos de “exaltados”, “ilusos”, “marginales” y cosas peores. Nula cooperación o búsquedad de consenso o acuerdos puntuales o más profundos. Mientras tanto, la sociedad canaria espera pacientemente por si a alguno de los dos grupos se le ocurriera alguna idea para mejorar la situación del país. Si bien la constitución de Coalición Canaria supuso un cierto trasvase de rupturistas al grupo de los diferencialistas, en cierta medida, esta tendencia parece hoy detenida. Los trasvases en sentido inverso son aún más rocambolescos, como los editoriales del periódico El Día, vocero de ATI, principal partido de Coalición Canaria y adalid de un neoindependentismo de hegemonía tinerfeña muy sui generis. Más allá de esta estrafalaria anécdota, el escasísimo peso político de los rupturistas hace que los diferencialistas no hallen tampoco demasiado interés en ellos ni en conocer sus propuestas. Debido también a esto último, salvo en lugares muy localizados, tampoco se da una competencia electoral digna de tal nombre.

 

Un análisis más exhaustivo y profundo de los partidos nacionalistas canarios, cómo se sitúan los nacionalistas frente a ellos o dentro de ellos, etc. superaría las pretensiones de un blog como éste. Quise compartir estas pinceladas –absolutamente subjetivas y parciales- por si a alguien le servían de guía para orientarse en un mapa muchas veces confuso –sobre todo por la profusión de siglas- aunque menos cambiante de lo que pudiera parecer.  Pienso que esta cartografía no ha cambiado en esencia desde los años ochenta y mucho me temo que o surgen ideas y gentes nuevas o estamos condenados a continuar perdidos en semejante bucle. Por todo esto y queriendo dar un sentido práctico a esta modesta reflexión, le interpelo, amigo lector: Si usted está pensando en hacerse nacionalista, le sugiero que se haga unas cuantas preguntas: ¿Cuál es su postura acerca del hecho diferencial? ¿En cuáles de estos dos grupos encuentra mayores coincidencias con sus planteamientos? ¿Se puede ser nacionalista sin estar en ninguna de estas dos tendencias? ¿Por qué? ¿Cabría una tercera corriente? ¿Qué rasgos definirían esa postura? Si el debate se anima, prometo contestar yo mismo a estas preguntas.

 

P.S: Un análisis, aunque somero y limitado, debe contemplar no sólo los aspectos negativos y más criticables sino también los positivos y más defendibles. El que quiera propaganda puede simplemente pinchar en los enlaces que vinculo. Sin embargo, quiero dejar constancia aquí de las muchísimas personas honradas y combativas, diferencialistas o rupturistas, que trabajan cada día por construir una Canarias mejor. Muchos de ellos no han hecho otra cosa en la vida, padeciendo represión, penalidades, cárcel y exilio por ello. Son nuestro mejor patrimonio y merecen que no permitamos que la autocomplacencia se instale en el nacionalismo canario.

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Josemi Martín nació en Gran Canaria, Islas Canarias. Afincado en España, también ha vivido en diversos lugares del Reino Unido, además de estancias en Portugal, Estados Unidos e Irlanda. Licenciado en Filología Inglesa por la ULL y Graduado en Antropología Social y Cultural por la UNED, es un apasionado de los Estudios Canarios. Busca contribuir a la creación del pensamiento crítico canario, autocentrado e independiente. Preside la Fundación Canaria Tamaimos. Su alter ego, Edmundo Ventura, escribe en Tamaimos.

Reacciones
  • Gracias por esta entrada tan interesante y didáctica. Sin ánimo de provocar (o sí, que caray) me parece una visión muy generosa, aunque impecable dentro de la lógica del razonamiento, considerar nacionalistas a los llamados “diferencialistas”, pues creo que es idea extendida que dicho nacionalismo, que no aspira a nación alguna, no es sino un regionalismo camuflado que esconde en realidad un permanente lobby en favor de intereses no siempre generales. Por mi parte, y muy humildemente, achaco el decreciente enganche social de este grupo a su descarado oportunismo y a su carencia absoluta de proyecto común.

    Con respecto a los “rupturistas”, coincido de pleno en que se trata de grupos con escasa repercusión social y con una puesta en escena anacrónica e inadaptada. También muy humildemente, achaco la absoluta ausencia de este grupo en el imaginario político canario al miedo y al desprecio que a menudo produce la idea misma de la independencia, sobre todo cuando se descubre que algunos de sus grupos aparecen emparentados con nacionalismos ibéricos combatientes, cuando no violentos, o con “revoluciones” americanas absolutamente desacreditadas por su falta de sentido democrático. Eso sin citar el africanismo de algunas de sus propuestas, elemento también disuasorio para muchos canarios.

    A mi modo de ver, creo que ambas opciones están condenadas al fracaso político, aunque logren mantener un mayor o menor respaldo en el tiempo. Considero que ninguna de las dos acierta a percibir la tendencia histórica, global e inexorable, a diluir todos los nacionalismos políticos en otro tipo de proyectos más federadores. Aún conectan menos con los deseos de los canarios de prosperar por vías ajenas a los traumas políticos, que llevan inevitablemente aparejados traumas sociales, de los que este pueblo anda ya sobrado.

    Creo que a día de hoy no hay otra vía para los nacionalismos canarios actuales que no sea la de su lenta extinción, salvo si a aquellos se les desposee de toda su carga política y se centran primordialmente en respetar y mimar a los ciudadanos de estas islas con el fin de equiparles de los instrumentos necesarios (sociales, culturales y, sobre todo, críticos) de los que debe disponer cualquier sociedad adulta para poder plantearse más tarde, con toda libertad y sin traumas, si desean dotarse, entre otras cosas, de un marco político radicalmente diferente.

    El error del nacionalismo canario actual reside, en mi opinión, en que sus referentes se sitúan en el exterior de los canarios, al margen de las personas, pues vive obsesionado con la comparación y el agravio histórico y, cómo no, con la diferencia y la ruptura. Un nacionalismo más sano y de mayor alcance sería aquel que buscase construir Canarias desde dentro, a través de las personas, y no a través de sus condicionantes históricos o geográficos, despojándose previamente de adoctrinamientos y ambiciones políticas predeterminadas.

    Yo, que no entro en ninguna de las dos categorías de nacionalismo canario explicadas, estoy convencido de que, a estas alturas de la Historia, la verdadera nación es la que nace de la voluntad libre e informada del conjunto de sus componentes – y sólo si dicha voluntad así lo desea-, y que ser nación no es forzosamente ser una república independiente u otra entidad diferenciada, sino una sociedad en paz consigo misma cuyos principales anhelos se proyectan en un estado muy superior al meramente político.

    La nación política puede esperar, que entre la nación humanista.

  • Muchas gracias, Luixelles, por tu interesantísimo comentario. No tengo ahora demasiado tiempo para extenderme como mereces pero no me resisto a hacerte algún apunte. En primer lugar, no vislumbro en absoluto la constitución en las islas de un mapa político al uso de algunas comunidades españolas, es decir, con un bipartidismo españolista. Creo que en Canarias siempre existirá un tercer espacio, como mínimo, que encauzará un sentimiento de canariedad política que a mi juicio está bastante bien asentado. En mi opinión, el nacionalismo es quien en mejores condiciones está de representar esa canariedad política. Los partidos políticos españoles en Canarias ni piensan en esa posibilidad. En segundo lugar, no veo ese lento declive de los partidos políticos nacionalistas canarios. Al contrario, veo en Gran Canaria un ascenso considerable del mismo así como un mantenimiento inaudito, insospechado en Tenerife, a decir de los últimos resultados electorales en esa isla en los que Coalición incluso mejoró resultados con respecto a las penúltimas elecciones europeas. En el resto de las islas, diría que el nacionalismo está incluso mejor consolidado. Las bajadas y subidas electorales, tan frecuentes en todos los partidos, no hacen sino a mi juicio confirmar la normalidad con que en Canarias se asume ya, por fin, que el nacionalismo es una opción política con tanta legitimidad como las otras. Sería injusto, opino, dar a entender que los nacionalistas sólo trabajan por cambiar el marco político mientras que el resto trabaja por mejorar las condiciones de vida de la gente. Ya lo sabía pero en mi última visita a Gran Canaria pude comprobar como esto no es así. Al contrario, lo que trato de decir en mi entrada -entre otras cosas- es que los nacionalistas canarios, al carecer de proyectos concretos se dedican a otras cosas, lo cual no estaría mal si lo otro no fuera también muy necesario. En cuanto a la última parte de tu comentario, te diré que no encuentro incompatibilidad alguna entre tus deseos y las aspiraciones nacionalistas. Antes bien, encuentro que el nacionalismo -algún nacionalismo- trabaja ya hoy por ese tipo de sociedad que reclamas. Comprenderás que quien escribió la entrada de arriba, sin adscripción partidaria, sí es nacionalista de izquierdas, como tal se declara y lo que escribe es por tanto una visión “con un pie dentro y otro fuera”, pero que agradece muchísimo la visión externa que me aportas. Un saludo.

  • El marxismo es una ideología del siglo XIX….que joya para enmarcar, como tantas otras. Yo me pregunto ¿que ideología -aparte de la del sistema- tiene repercusión considerable en la población canaria? o mejor dicho ¿acaso alguna ideología política repercute en Canarias de manera significativa en la población? Creo que en si la sociedad canaria ni le interesa las ideologías políticas ni mucho menos se moviliza por casi nada…reducir esa situación al independentismo canario exclusivamente es algo simple la verdad. Tan simple como comparar el autodenominado nacionalismo de CC y NC y derivados, con el auténtico nacionalismo que bastante ha tenido con sobrevivir en estas condiciones.

    ¿Autocrítica? la que quieras. Pero usted también ¿porque toda esa gente -o casi toda- que coincidía con tu crítica acaba diluyendose y descafeinandose en proyectos regionalistas y perdiendo todos sus principios en vías electoralistas? Supongo que se plantea aquí una alternativa al “radicalismo africanista” bla bla ¿no han tenido suficientes décadas para construir ese nacionalismo atlantista-hispano-capitalista? aún estoy esperando ese proyecto renovador que apoyarán la mayoría de los canarios….

    Y lo de la legitimidad democrática ya lo hemos hablado. Ahora resulta que por yo defender un proyecto político que ahora no apoya la mayoría de los canarios soy antidemocrático. ¿Cuando decidió el pueblo canario democraticamente ser españoles?

    En fin…

  • Me alegra, Matías, que estés de acuerdo, aunque no escribí esta entrada para convencer a nadie sino sobre todo para compartir. Me encantaría saber tu opinión.

    Ekadé, cuando digo que “el marxismo es una ideología del siglo XIX” lo digo porque en buena medida las propiedades inmutables casi proféticas que le atribuyeron los militantes de izquierda desde la última etapa de la vida de Marx, desde la I Internacional en adelante, resultan como mínimo anacrónicas además de falsas. No creo que Marx tuviera la pretensión de construir un pensamiento llamado marxismo con pretensiones científicas que además fuera a convertirse en la ideología oficial de un número de Estados y convertirse casi en una religión con sus exégetas, sus liturgias, sus obispos y hasta sus feligreses, además de algún iluminado. Me parece anacrónico cuando observo algunas discusiones entre independentistas sobre la aplicación del concepto “partido-vanguardia”, de carácter leninista, a la situación de Canarias en el siglo XXI y creo que buena parte del independentismo canario comparte con la ultraizquierda occidental la pretensión de aplicar una versión limitada, simplificada y mil veces versionada -pues raras veces se acude a las fuentes originales- de la Vulgata Marxista que las dirigencias de los PC occidentales pusieron en circulación durante el siglo XX. No creo que podamos ni debamos analizar la realidad de la Canarias del siglo XXI a golpe de cuadernillo de Marta Horkheimer. Ya ni entraré en aquello de aplicarse el cuento del “análisis concreto de la realidad concreta”. O como el mismo Marx tenía por lema, “De omnibus dubitandum”: “duda de todo”, una actitud intelectual más constructiva que la que suelo encontrar con todo este asunto del marxismo.

    Yo no doy carnets de auténticos nacionalistas y nacionalistas de pastiche. Podría zaherir a más de uno puesto que, en mi opinión, hay de las dos clases entre los diferencialistas y los rupturistas. No me interesa erigirme en el guardián de las esencias del nacionalismo, sino ayudar a señalar problemas y defectos en la esperanza de que puedan servir para superarlos. Por eso mismo, hace tiempo que decidí que si un partido se declaraba como nacionalista, como tal iba a considerarlo, entre otras cosas porque no tengo vocación de portero de discoteca.

    El asunto de la legitimidad democrática es peliagudo. Yo no digo, ni muchísimo menos, que no sea legítimamente democrático ser independentista. He sacado la cara públicamente muchas veces porque los independentistas canarios puedan, como mínimo, serlo y por supuesto expresarse y defender sus reivindicaciones libremente, como debe ser. Ahora bien, sí digo que en los proyectos independentistas canarios que conozco, el asunto del respaldo democrático a sus proyectos, si aparece, es de forma muy, muy subsidiaria. Y creo que eso le resta fuerza y legitimidad a cualquier proyecto. Por ejemplo, no queda claro cómo los independentistas van a lograr la independencia: ¿negociando con la ONU el qué exactamente? ¿Quiénes los han elegido para negociar con la ONU? Misterio. Nadie dice que sean antidemocráticos pero yo al menos sí digo que orillan la cuestión de la legitimidad democrática porque no les conviene. Me da la impresión de que caen en el mismo error que ciertas ramas de la ultraizquierda occidental, que no aclaraban cuál era su vía al socialismo: electoral, insurreccional, armada,… porque en realidad a nadie le importaba mucho, ni siquiera a los que estaban dentro del partido.

    Haces bien en cuestionar la legitimidad democrática de la españolidad de Canarias. Es uno de los mayores fallos que los diferencialistas debieran acometer. Nada de lo que hay en el acervo ha sido votado democráticamente por los canarios. No faltará quien diga que la sociedad canaria ha legitimado suficientemente el Estatuto de Autonomía mediante su participación en las elecciones pero es un argumento que funciona a medias. A nadie se le ha preguntado directamente por este modelo de relación con España. Sé que no se puede decir que la abstención en Canarias se debe a una protesta acerca de esta cuestión, pero no estaría mal buscar la legitimidad democrática de un estatus que pierde fuelle.

    En fin, Ekadé, me alegra que encuentres en mis renglones joyas para enmarcar. Con la literatura política generada por el nacionalismo canario de los últimos veintipico años se podrían montar unas cuantas joyerías, créeme. Me acuerdo ahora de todos los intentos de llevar al terreno de la política el debate genético. No conozco muchas autocríticas por este asunto. Pero nunca es tarde.

    Un saludo.

  • Bueno, la diferenciación entre las organizaciones que comentas Josemi, la veo correcta. Sin embargo yo estaría más de acuerdo con una diferenciación entre autonomistas e independentistas.

    Los autonomistas llevan construyendo su proyecto desde hace décadas y, la verdad, es que los avances más bien han sido escasos. El Estatuto de Autonomía y el REF no suponen avances en la soberanía de las islas sino, más bien al contrario, herramientas para la dependencia como se observa en la (no)soberanía alimentaria, la dependencia económica con el drenaje de recursos a cambio de subvenciones, la dependencia política (todo lo que se decida en Canarias debe ser refrendado en Madrid o Bruselas) y la imposibilidad de explotar recursos que nos corresponden.

    Es cierto que el independentismo no ha logrado aportar una organización apoyada por sectores amplios del pueblo canario, pero bien es cierto que personas y grupos que podemos ubicar en el sector autonomista han ejercido históricamente de rompedores en las organizaciones creadas, el último caso el de APC. Es curioso que cada vez que un proyecto independentista va tomando forma suceda algo, entre en crisis y se divida en varias organizaciones.

    Por otro lado veo que las diferencias de estrategia dentro del propio independentismo han supuesto una dificultad añadida en el proceso de construcción de un sujeto político. De algunas de las organizaciones que mencionas como dentro de los rupturistas como Frepic me guardas un cachorro pa cuando para, porque son una verguenza para el campo independentista y cualquiera te lo puede decir. Antes de la ruptura del proyecto de APC esa estrategia que desprecia al pueblo canario y defiende burradas estaba arrinconada y después entristece mucho ver como compañeros que se habían acercado a APC ilusionados en un proyecto unitario al romperse aquello se sientan tentados por estrategias superadas y que obvien la necesaria construcción nacional-popular.

    Respecto a la autoconsideración de CC-NC-PNC- CCN como nacionalistas tengo que decir que una cosa son las palabras y otra los hechos, yo me fijo más bien en lo que hacen estas organizaciones y si hacen algo o no, que ayude a la construcción nacional de Canarias. En todas ellas seguro que hay independentistas, y puede que sea porque no existe, todavía, un proyecto politico independentista de izquierdas fuerte, pero su política partidaria no lo es, ni siquiera nacionalista consecuente.

    Puede haber organización al margen de estas dos formas de afrontar la cuestión nacional canaria?¿Se puede ser nacionalista sin inscribirse en ninguno de los dos campos?. Yo soy de la idea que hay muchas personas con muy buenas ideas sobre Canarias, que creen que somos una nación y tenemos derecho, al menos, a decidir con libertad que queremos ser y que están dispersas. Toda iniciativa que ayude a agrupar a estas personas me parecerá siempre positiva y puede aportar visiones frescas que ayuden a mejorar a las organizaciones independentistas además de ayudar a las personas que no están de acuerdo con cúpulas partidarias pero que están ahí por que no ven nada mejor a acercarse a otras opciones.

    Saludos

    Fidel

    • Gracias, Fidel, por tu comentario. Me parece que sigues buscando los problemas del independentismo fuera de él y yo creo que una buena parte están dentro de él. Con respecto al asunto de las autoconsideraciones, reconóceme que por la vía que planteas podríamos llegar a una reducción al absurdo según la cual nadie sería de izquierdas, ni nacionalista, ni nada de nada,… No creo que haya que darle muchas vueltas más a este asunto porque no lleva muy lejos, en mi opinión.

  • Garcia Ramos ha pesar de ser un pesimo intelectual, es tros lider del yoismo, primero yo, yo soy el mas guapo, yo soy el mas inteligente en Canarias etc.etc. Otro que porta una diarrea mental del 15 con su atlantidad, que lo unico que hace es tirar por los suelos el historico nombre del Partido Nacionalista Canario(PNC). Estos son los elementos viciados que tenemos que soportar los verdaderos independentistas canarios, que siempre hemos estado luchando por nuestra amada tierra canaria, dado que mientras unos trabajan por la descolonizacion de Canarias, otros se dedican a conspirar y lanzar cortinas de humo, para distorsionar el panorama politico canario, al igual que sucede que el paranoico Jose Rodriguez el editor del periodico “El Dia” con sus divisionismo en contra de nuestra isla hermana de Gran Canaria.

  • El análisis como tal no está mal porque básicamente es un relato de hechos conocidos. Independientemente de que su autor no haya conseguido nada de lo que velada o abiertamente propone a pesar de llevar años en la presidencia de uno de los partidos nacionalistas canarios más importantes (yo diría el partido nacionalista canario por excelencia o, al menos, por solera), no le resta inexactitud al relato que, por otra parte y como ya he dicho, son cosas que ya sabíamos. En cuanto a los editoriales de El Día, yo he llegado a plantearme si realmente ese independentismo de nuevo cuño persigue hacerle un favor al movimiento dándole un importante altavoz, o justo lo contrario, ridiculizarlo hasta el extremo porque hay algunas perlitas que no se le ocurrirían ni a un viejo chocho (y no me refiero necesariamente a D. José, su editor).

    • Sergio, para ser exactos, el análisis que aparece en la entrada y las valoraciones que hago de los distintos grupos no forman parte del libro de García Ramos, sino que son de mi propia cosecha. No son sino un intento de bosquejar algunas líneas sobre el mapa de los nacionalistas canarios. No pretendo que vayan más allá. En cualquier caso, gracias por tu comentario.

  • ¿Dónde me incluyo si lo que pretendo es una Canarias que no tenga que mirar más allá de su frontera archipielágica para definirse? Una Canarias atlántica cuya única dirección no sea otra que la de la reducción progresiva de la dependencia exterior. Una Canarias construída desde dentro y proyectada hacia fuera. Un proyecto común, con aspiraciones nacionales y forjado sobre la base de nuestro bagaje cultural.

    Lo dicho no entronca, ni de lejos, con la vertiente independentista actual, anclada en dilemas ideológicos a todas luces obsoletos y que no hacen más que enturbiar la posibilidad de éxito de un proyecto sensato y contextualizado en el siglo XXI. El ala independista que citas no hace sino dilapidar el potencial de un proyecto alternativo sobre la base de lo comentado más arriba.

    Sea lo que sea, el camino es arduo y la pendiente empinada. ¿Una tercera vía? Desde luego. Pero, ¿desde dentro de las opciones ya conocidas?, ¿Serán CC o NC (máxima expresión, enfrentados ellos, del pleito insular del siglo XXI) capaces de sacrificar localismos y personalismos por el porvenir de esta tierra? A día de hoy no lo veo claro pese a que existan intenciones como las de Fernando Clavijo por ejemplo (joven alcalde lagunero), quién en declaraciones a La Opinión no desechó la posibilidad del Estado Libre Asociado a largo plazo (valientes declaraciones que nuestros políticos deberían emplear con más asiduidad tratando de ahondar en el inconsciente colectivo). La tendencia debe ser, en términos prácticos y para no echar por tierra el voto nacionalista actual, la de renovar el discurso y ser capaces de hacerlo desde la unidad y la cohesión, arrimando el hombro con un discurso firme, claro y esperanzador. Un mensaje que, sobre todo, no debe esconder sus intenciones.

    • En términos generales, coincido con buena parte de las cosas que dices, t0k4y0. Creo que estamos y por mucho tiempo aún seguiremos en una etapa de redefinición de conceptos, ideas y valores. Para esta etapa, en mi humilde opinión, es muy positivo crear espacios propios donde encontrarnos y debatir acerca de la cuestión nacional, como bien dices, sin esconder las intenciones. Yo a ese esfuerzo, desde mi postura independiente, me apunto.

  • Hola a tod@s, antes que nada, quiero agradecer a las personas que llevan este blog, donde se encuentran debates interesantes como este, donde además se nos permite participar directamente. Dicho esto voy a comentar algunas cuestiones aquí tratadas, pues si bien es cierto que comparto muchas -la mayor parte de ellas- diría yo, pero como es lógico hay cuestiones que no concibo de la misma manera, en algunas de ellas trataré de realizar aportaciones:

    JOSEMI: Comparto en general la división del nacionalismo canario que haces entre “diferencialistas” y “rupturistas”, me resultan hasta apropiadas y originales las denominaciones. Eso sí, considero que habría que complementarlo con una profundización del análisis de la sociedad canaria, al menos en los aspectos que interfieren más o menos directamente en la conformación de su estado de opinión actual. Me refiero a las relaciones culturales y sociales, pero también políticas, económicas e ideológicas que dan forma a la cosmovisión que nuestro pueblo tiene de sí mismo y de sus relaciones socio-políticas, de su sociedad. Y así podremos entender algunas cuestiones y multiples interrogantes que suscita la sociopolítica canaria y que hasta el momento no han sido resueltas, a pesar de los avances -los canarios nos reconocemos a si mismos como entidad colectiva, como pueblo, mas que en ninguna otra época desde la conquista.-

    Para el futuro queda esa asignatura pendiente y es precisamente el conocer a nuestro pueblo, sus espectativas, sus posibilidades, sus capacidades, sus preocupaciones, sus identidades lo que no sólo nos ayudará a entendernos sino que también nos hará conectar con nuestra gente. Esto no es una particularidad canaria, es una correlación casi sistemática y válida para cualquier sociedad. Puede ser tanto una ventaja para quien la trabaje y le saque provecho, como un obstáculo para quien no lo entienda o lo desprecie. Esta es para mi la piedra -angular number one de la cuestión, el conocimiento es la herramienta indispensable para la adquisición de una “conciencia de sí””””””” de una colectividad; bien se trate de una clase social, de una nación, o de una parranda.

    La línea que has trazado la comparto, coincide con la “”contraposoción entre ideología y utopía””” realizada por Karl Manheim, para quien toda concepción del mundo es ideológica y entre estas se distinguen dos tipos que coinciden con tu clasificación: a) Las ideologías ideológicas: intentan sostener un orden político determinado; las mantienen los grupos que están en el poder. Y b) las ideologías utópicas: hablan de la sociedad que va a venir, no de la existente, de los pasos que hay que dar para conseguirla. La mantienen los grupos que están alejados del poder y que luchan por alcanzarlo.

    En general estamos de acuerdo en los rasgos generales que guardan con el nacionalismo canario los “diferencialistas”, pero mantengo diferencias con tu visión de “los rupturistas”. A pesar de las impresiones que cada cual tenga -y no por ello menos respetables-. Hay grandes diferencias entre los grupos que mencionas, pero algunas enormes como lagartos canariones vamos. Ya más abajo te responde Fidel, cuando muestra discrepancias con el ejemplo del Frepic. Del grupo de los independentistas o “rupturistas” haría a su vez una subdivisión en dos grupos:

    1) izquierda nacionalista-independentista: con tres o cuatro grupos que a su vez sostienen entre sí diferencias estratégicas y tácticas pero también de identidad: de forma de organización, de visión de la realidad y de sí mismos o de como relacionarse con los demás entre otras tantas. Aunque compartan el objetivo de la independencia política, hay diferencias ideológicas que a continuación señalo y que considero que nos ayudarán a entender sus posiciones. Así pues, distinguimos tres partidos (hay algunos mas) a los cuales me permito definirles con uno o dos conceptos que les considero relativamente atribuíbles, -se que esto picará a más de uno, pero advierto que lejos de provocar, destapar ciertas diferencias para ayudar a conocernos, es lo que pretendo: a) Alternativa Popular Canaria y aliados: neomarxista-ecosocialista. b) Unidad del pueblo: marxista-leninista. C) Alternativa Nacionalista Canaria: nacionalista-populista. Alguno dirá ¡pero si son lo mismo! La respuesta: sí y no. Sí, porque todos ellos y otros más, forman parte de la izquierda nacionalista histórica, y del momento y han convivido bajo las mismas estructuras en algunos casos, coordinadas mediante acuerdos en otros. Y No porque de la misma manera que estuvieron juntos ya no lo están y la división de caminos a puesto en relieve las diferencias existentes en la concepción de las cosas, de muchas cosas. Por tanto ni son incompatibles ni son idénticos, son ni más ni menos que expresiones políticas directas de la realidad de la izquierda nacionalista canaria que es plural y por tanto posee diferentes puntos de vista. Hay quienes todavía se resisten a aceptar esto, y pretenden imponer su criterio sobre los demás. De nuevo la sociología manheimiana tiene una definición para esto: “las situaciones de completa escisción, en la cual las ideologías polarizadas se niegan las unas a las otras, no se reconocen ni un mínimo de universo común de discurso; son concepciones del mundo antagónicas entre sí y ligadas a unos deseos de poder”. “la ideología total”.
    El 2º grupo de “rupturistas”lo formarían los grupos independentistas clásicos, que prefiero denominarlos “anticolonialistas”. Aquí si podemos reirnos de El Dia, de la descolonization for 2010 via ONU o de los argumentos del RH+. Aquí recaen un buen número de grupúsculos caracterizados por no ser tan de izquierdas, eso para ellos es secundario, a veces hasta irrelevante, y con esto afirmo que comparto que se les califique de interclasistas. Otras características definitorias de este sector son el romanticismo y cierto anti-intelectualismo, -por decirlo light-.

    Pero es que el primer grupo el de izquierda nacionalista, lleva décadas luchando por desmarcarse de este segundo bloque y creo que es injusto obviar ese hecho. Cuando digo injusto, no lo digo en sentido valorativo, sino porque es desacertado meter en el mismo saco a todo el nacionalismo independentista. Y si somos nacionalistas de izquierda (con nuestros matices ideológicos y nuestra piedra particular), flaco favor hacemos si destruimos la conquista de ciertos espacios conceptuales que se puede decir que estábamos recuperando, hasta la conversión de Don Pepito al frikindependentismo que tal y como apunta Fidel coincidió con la escisción en APC y la transformación de esta, dejando de nuevo el discurso independentista de izquierdas sin defensas ante unos inesperados brotes “neocubillistas”.

    Ahul

    Continuará…

    • Amigo Doramas, muchas gracias por tu interesante comentario. No era mi intención hacer un análisis exhaustivo del mundo nacionalista canario. Por lo tanto, acepto la aportación que haces, aunque encuentro que esas opciones también tienen flancos débiles que quizás debieras/mos señalar para seguir afinando aún más en el análisis. Me lanzo: uno al desprecio anti-intelectual que comentas, la adscripción oportunista y facilona a ideologías obsoletas de un modo acrítico. Añado una mala relación con la sociedad canaria, de amor-odio, puesto que cuando les apoya es el glorioso y sufrido pueblo canario mientras que cuando los ignora, las más de las veces, es el pueblo alienado y colonizado que no se entera de lo que pasa. En fin, me parece importante señalar éstos y otros problemas por si pudiera servir para que no muy tarde el nacionalismo canario sea más y, sobre todo, mejor. Ahul.

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