Semanario Crítico Canario
Breves apuntes para una cartografía del nacionalismo canario: A propósito de la lectura de Intrahistoria del nacionalismo canario, de Juan Manuel García Ramos

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Josemi Martín nació en Gran Canaria, Islas Canarias. Afincado en España, también ha vivido en diversos lugares del Reino Unido, además de estancias en Portugal, Estados Unidos e Irlanda. Licenciado en Filología Inglesa por la ULL y Graduado en Antropología Social y Cultural por la UNED, es un apasionado de los Estudios Canarios. Busca contribuir a la creación del pensamiento crítico canario, autocentrado e independiente. Preside la Fundación Canaria Tamaimos. Su alter ego, Edmundo Ventura, escribe en Tamaimos.

Opinión

Breves apuntes para una cartografía del nacionalismo canario: A propósito de la lectura de Intrahistoria del nacionalismo canario, de Juan Manuel García Ramos

De la lectura de Intrahistoria del nacionalismo canario, de Juan Manuel García Ramos, extraigo una conclusión fundamental: los partidos políticos nacionalistas canarios –y por extensión, los nacionalistas canarios- pueden dividirse, en líneas generales y sin pretensiones de exhaustividad, en dos grandes grupos atendiendo al modelo de relación que propugnan para Canarias con respecto a España y la Unión Europea. Hay personas y experiencias independientes que se denominan nacionalistas o no. Creo que también ellas, de alguna manera, bien podrían ajustarse a esta división.

 

En el primero de los grupos, llamémosles diferencialistas, estarían aquellos partidos y personas que piensan que la piedra angular de las relaciones entre Canarias, por un lado, y España y Europa, por otro, ha de encontrarse en el hecho diferencial canario. Este hecho diferencial vendría a ser el acervo económico, fiscal, político, etc., construido y acumulado durante los siglos, desde la Conquista misma y que está recogido en textos de muy diverso carácter –desde Reales Cédulas de los Reyes Católicos hasta el actual status europeo de Región Ultraperiférica pasando por bulas papales, etc.- y que recientemente ha recopilado y editado el Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid,  José Carlos Gil Marín, en su Codex Canariensis. En este primer grupo, que plantea un modelo propio de relación de Canarias con respecto a España –que iría desde la superación del actual Estado de las Autonomías versión federalismo asimétrico hasta el Estado Libre Asociado- estarían la mayoría de los partidos políticos nacionalistas canarios: Coalición Canaria, Nueva Canarias, Partido Nacionalista Canario, Centro Canario Nacionalista, Partido de Independientes de Lanzarote,… Creo que no me equivoco si afirmo que ahora mismo ésta es una posición mayoritaria entre las gentes que se definen como nacionalistas, no sucursalistas. Una mirada más cercana podría apreciar matices en los partidos políticos que he nombrado, pero opino que no serían matices muy relevantes en lo que hace a Canarias con respecto a España y Europa. Las diferencias, en caso de haberlas, habría que encontrarlas en lo que hace a Canarias como comunidad en sí misma, en la gestión de ese acervo, en el modelo de país que se quiere construir. De puertas adentro, digamos.

 

En mi opinión, este primer grupo ha adolecido bastante de una reflexión profunda acerca de Canarias como proyecto, abandonándose al tacticismo de la política al uso y subordinando siempre sus posibles proyectos para Canarias a la supervivencia de los propios partidos cuando no a la lucha entre los mismos. Ha solido prevalecer la pugna por ocupar el papel de dialogador frente a Madrid y Bruselas más que el empeño en buscar buenos temas de conversación. Un ejemplo de esto que digo se pudo ver en la incapacidad de los diferencialistas para llegar a algún tipo de acuerdo para concurrir a las pasadas elecciones europeas, escenificando de manera poco creíble sus disensos en un contexto donde los acuerdos eran muy superiores a los desacuerdos. Es también criticable la escasa asertividad de estos nacionalistas, que parecen incapaces de trabajar en torno a objetivos comunes de una manera no timorata ni pedigüeña ante Madrid y Bruselas. Son nacionalistas poco valientes y arrojados, más bien temerosos y acomplejados en sus demandas, incapaces de alzar la voz ni dar un portazo, no sea que molesten. Parecen adormecidos, apardelados, repitiendo hasta el infinito sus mantras de lejanía, insularidad y ultraperificidad. Muchos de ellos, especialmente dentro de Coalición Canaria, abrazaron el nacionalismo por puro oportunismo, tras la debacle de la UCD y no piensan ni han pensado en clave nacionalista jamás. Por otro lado, no sería mal propósito si estos partidos se pusieran a la cabeza del mejoramiento de la calidad democrática del país, como por ejemplo en el caso de la Reforma Electoral, simplemente por ese muy loable fin y no por puro oportunismo político, como es el caso de Nueva Canarias, que cuando pudo hacerlo no quiso por simple conveniencia. De esta manera, quizás renovaran una cierta legitimidad ante la sociedad que hoy parece más tocada que nunca.

 

En el segundo de los grupos, llamémosles rupturistas, estarían aquellos partidos y personas que piensan que el hecho diferencial canario no es otra cosa que la modulación de las relaciones coloniales que mantienen Canarias y España, un subterfugio ideado para atemperar las posibles tensiones sociales mediante los acuerdos alcanzados por las élites isleñas con los sucesivos monarcas y/o gobiernos españoles, con España, en fin. Así pues, la Ley de Puertos Francos, el Régimen Económico y Fiscal o la condición de Región Ultraperiférica, junto con el Estatuto de Autonomía, por ejemplo, no responderían sino a la vocación de perpetuar el colonialismo, maquillándolo de “trato especial” y perpetuando el clientelismo y la dependencia, así como la subsistencia de unos grupos de poder que actuarían al dictado de “la voz de su amo”. Reclaman por tanto la ruptura con el actual estado de cosas mediante la constitución de un Estado Canario independiente al que se llegaría por diversas vías, una de ellas, la descolonización al amparo de Naciones Unidas. En este segundo grupo, estarían los partidos y personas representativos del independentismo más clásico o reciente: CNC, Frepic-Awañak, Alternativa Nacionalista Canaria, Alternativa Popular Canaria, Unidad del Pueblo, colectivos como Azarug, Isukan,… Estos grupos compartirían el fin último de la constitución de tal Estado Canario independiente aunque diferirían en la vía para tal fin y en algunos casos también en el modelo de sociedad de ese hipotético Estado. Creo que no me equivoco si afirmo que la capacidad de influencia, su presencia, hegemonía, etc. de los rupturistas en la sociedad canaria es muy escasa. Sólo parece mostrar algo de pujanza en aquellos temas que precisamente no tienen demasiado que ver con la discusión acerca de Canarias y sus relaciones con España y Europa, derivada de su trabajo en plataformas sociales más amplias.

 

A mi juicio, este segundo grupo padece de serios problemas en lo que hace a su relación con la sociedad canaria y su percepción sobre la misma. De entrada, no parece considerar el ínfimo respaldo popular a sus propuestas una carencia de legitimidad democrática que combatir de alguna manera. Además, el sectarismo y los enfrentamientos entre prácticamente todos los miembros de este grupo no ayudan a validar el proyecto independentista como uno más de los proyectos políticos en las islas, capaz de aportar alternativas válidas a los problemas concretos de Canarias en este momento. Pareciera que todos los problemas de las islas tuvieran como solución la independencia y, a veces, el socialismo, otros dos mantras que malviven hoy en el páramo de las ideas fuerza más bien débiles. No da la impresión de que la sociedad canaria confíe demasiado en ninguno de estos dos proyectos para resolver sus desafíos inmediatos. Los mensajes dirigidos a la sociedad canaria suelen ser rechazados por confusos, dogmáticos y anacrónicos. Tal debilidad de ideas, la incapacidad de construir aportaciones teóricas que no vayan más allá de la repetición hasta la extenuación de los slogans heredados o la caricaturización de ideologías del siglo XIX como el marxismo son más que evidentes. Lo más problemático es, a mi juicio, que nada de esto parece importar mucho y que la resolución de estos problemas se deja ad calendas graecas puesto que el tiempo presente se deja para asuntos por lo visto más importantes como resoluciones internacionales que no hablan de Canarias. No me detengo en el asunto de la repercusión de los rupturistas más allá de nuestras fronteras puesto que es nula y prácticamente se limita a los ejercicios de sucursalismo que como un ritual se repiten en cada convocatoria para las elecciones europeas y por el cual los rupturistas canarios les ceden sus votos a los rupturistas vascos y/o catalanes, recién llegados en avión para la fiesta.

 

Relaciones entre ambos grupos las ha habido históricamente y de muy diverso tipo. Simplificando mucho, se podría decir que las relaciones son malas. Los rupturistas tildan a los diferencialistas de “traidores” o “esbirros del poder colonial”. Al revés, los diferencialistas tildarían a aquéllos de “exaltados”, “ilusos”, “marginales” y cosas peores. Nula cooperación o búsquedad de consenso o acuerdos puntuales o más profundos. Mientras tanto, la sociedad canaria espera pacientemente por si a alguno de los dos grupos se le ocurriera alguna idea para mejorar la situación del país. Si bien la constitución de Coalición Canaria supuso un cierto trasvase de rupturistas al grupo de los diferencialistas, en cierta medida, esta tendencia parece hoy detenida. Los trasvases en sentido inverso son aún más rocambolescos, como los editoriales del periódico El Día, vocero de ATI, principal partido de Coalición Canaria y adalid de un neoindependentismo de hegemonía tinerfeña muy sui generis. Más allá de esta estrafalaria anécdota, el escasísimo peso político de los rupturistas hace que los diferencialistas no hallen tampoco demasiado interés en ellos ni en conocer sus propuestas. Debido también a esto último, salvo en lugares muy localizados, tampoco se da una competencia electoral digna de tal nombre.

 

Un análisis más exhaustivo y profundo de los partidos nacionalistas canarios, cómo se sitúan los nacionalistas frente a ellos o dentro de ellos, etc. superaría las pretensiones de un blog como éste. Quise compartir estas pinceladas –absolutamente subjetivas y parciales- por si a alguien le servían de guía para orientarse en un mapa muchas veces confuso –sobre todo por la profusión de siglas- aunque menos cambiante de lo que pudiera parecer.  Pienso que esta cartografía no ha cambiado en esencia desde los años ochenta y mucho me temo que o surgen ideas y gentes nuevas o estamos condenados a continuar perdidos en semejante bucle. Por todo esto y queriendo dar un sentido práctico a esta modesta reflexión, le interpelo, amigo lector: Si usted está pensando en hacerse nacionalista, le sugiero que se haga unas cuantas preguntas: ¿Cuál es su postura acerca del hecho diferencial? ¿En cuáles de estos dos grupos encuentra mayores coincidencias con sus planteamientos? ¿Se puede ser nacionalista sin estar en ninguna de estas dos tendencias? ¿Por qué? ¿Cabría una tercera corriente? ¿Qué rasgos definirían esa postura? Si el debate se anima, prometo contestar yo mismo a estas preguntas.

 

P.S: Un análisis, aunque somero y limitado, debe contemplar no sólo los aspectos negativos y más criticables sino también los positivos y más defendibles. El que quiera propaganda puede simplemente pinchar en los enlaces que vinculo. Sin embargo, quiero dejar constancia aquí de las muchísimas personas honradas y combativas, diferencialistas o rupturistas, que trabajan cada día por construir una Canarias mejor. Muchos de ellos no han hecho otra cosa en la vida, padeciendo represión, penalidades, cárcel y exilio por ello. Son nuestro mejor patrimonio y merecen que no permitamos que la autocomplacencia se instale en el nacionalismo canario.

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Josemi Martín nació en Gran Canaria, Islas Canarias. Afincado en España, también ha vivido en diversos lugares del Reino Unido, además de estancias en Portugal, Estados Unidos e Irlanda. Licenciado en Filología Inglesa por la ULL y Graduado en Antropología Social y Cultural por la UNED, es un apasionado de los Estudios Canarios. Busca contribuir a la creación del pensamiento crítico canario, autocentrado e independiente. Preside la Fundación Canaria Tamaimos. Su alter ego, Edmundo Ventura, escribe en Tamaimos.

Reacciones
  • Gracias por responder, sí, estoy bastante de acuerdo con las claves que señalas, creo que casi todos aquí coincidimos en el espacio de la izquierda canaria/nacionalista, ese es el espacio que más nos interesa. Cuando diferencio entre algunas organizaciones y sectores de la izquierda nacionalista no es necesariamente porque me apasionen o me resulten ejemplares, sino porque hay diferencias significativas entre las organizaciones que hemos mencionado y otras más que de algún modo u otro también tienen que ver con nuestro espacio ideológico.

    Podríamos desarrollar las similitudes y diferencias entre estas, que n oson sólo ideológicas sino por ejemplo de repercusión social, sus relaciones con los movimientos sociales, etc. Pero no tengo ganas de desatar polémicas garantizadas ni guerras partidistas, para eso ya hay otros espacios que algunas personas bien aprovechan y me parece mas constructivo e interesante aportar e intercambiar ideas para avanzar.

    Pero insisto que aunque compartan características comunes, los grupos, partidos, sindicatos, colectivos.. de la izquierda canaria guardan diferentes tradiciones y objetivos que es enriquecedor conocerlas para entender todas las posiciones. Por ejemplo, tienen diferentes concepciones de la ideología, de esos tres partidos con los que ejemplificamos, creo que hay uno que ideológicamente responde exactamente a tu descripción.. (ideologías obsoletas, acríticas etc..), otro que da bandazos, lo evita o le queda grande el asunto, y otro que prueba nuevas fórmulas pero que también ha tenido importantes costes. Comprender esto es fundamental para por ejemplo entender porque estos grupos se han separado entre sí.

    Pero por encima de esto, hay que reconocer que la situación es bastante lamentable, yo diría mejor transitoria. Estoy convencido de que la reconstrucción de la izquierda canaria no partirá de ningun partido en concreto, sino a partir del desarrollo de las organizaciones arraigadas (con representación local) y las pocas que estén por surgir y obtener éxito. Previsiblemente llegará un momento en que esas organizaciones se decidan a abordar el parlamento y ahí habrá movimientos convergentes. Claro que esto no es una ecuación matemática, y básicamente depende del desarrollo de estas organizaciones (que no son las tres que comentamos antes) nos referimos a organizaciones relacionadas con estas pero de matriz local y que han surgido desde los movimientos sociales.

    A propósito de los MS, no estaría mal que estos se incorporaran de forma más directa y decidida a construir y participar de la alternativa sociopolítica, lo digo porque abunda mucho “apoliticismo”, que en realidad esconde un conformismo, un mirar hacia otro lado por parte de muchos colectivos, y es que protestar por el medio ambiente y por los derechos individuales, está muy bien y hay que hacerlo, pero también hay que mojarse en el terreno duro y fangoso del cuestionamiento al sistema, ahi es donde las opiniones están polarizadas, manipuladas o divididas, no hay tanto buen rollito, ni fiestas, ni subvenciones. Hay que comprender esto también para entender las dificultades que implica luchar por la independencia y el socialismo que nadie dijo que fuera ser un camino de rosas.

    ahul

    • Me gusta mucho el fondo y la forma de lo que dices, Doramas. Pones el acento en la constitución de organizaciones arraigadas en el ámbito local. Brindo por eso pero quiero insistir en la necesaria renovación de ideas, valores, contenidos y formas en el nacionalismo de izquierdas por el cual ambos compartimos seguramente mucho más que un interés sociológico y político. En cuanto a los movimientos sociales, me parece que es interesante profundizar en la constitución de organizaciones autónomas, independientes, alternativas, que trabajen en el seno de la sociedad con los afectados por los numerosos problemas existentes en la sociedad canaria, sin aspirar a suplantarlos. Lo de la independencia y el socialismo, hoy no toca. Ahul.

  • Hola Josemi.
    Veo que he llegado un poco tarde a este debate, la entrada es de 2009. Sin embargo me gustaría dar una opinión un poco diferente a las anteriores, ya que (intuyo) que la mayoría de los que han comentado en el blog son nacionalistas (ya sea diferencialistas o rupturistas, según tu clasificación) y en mi caso creo en Canarias pero no en el nacionalismo canario y voy a explicar por qué. Antes que nada, quiero aclarar que cualquier opción nacionalista, siempre que se proponga de forma democrática, me parece legítima, aunque no esté de acuerdo con e
    Mi primer punto, lejos de mitologías sobre España o Canarias, es el siguiente: siendo pragmáticos ¿estamos mejor siendo parte de España o sin España? Por un lado, continuar siendo parte de España nos permite ser parte de la Unión Europa, y creo que fuera de la Unión Europea hoy en día estaríamos, tal vez, tan sólo un poco mejor que Cabo Verde. Eso, teniendo en cuenta que a Marruecos no se le ocurra quedarse con parte o con todo el archipiélago. ¿Independizarse de España pero sin dejar de ser parte de UE? No sé muy bien si esto es factible. Si lo fuese, creo que tendríamos dos problemas: uno es que perderíamos fuerza para negociar con Bruselas, ya que los asuntos canarios dejarían de ser parte de los asuntos españoles para convertirse en asuntos mera y exclusivamente canarios. Y en Canarias somos 2 millones en un mar de naciones mucho más populosas e influyentes que nosotros. El segundo problema es que inevitablemente Canarias se convertiría, en la esfera de poder e instituciones (gobierno, cabildos, ayuntamientos, universidad), en un lugar más endogámico de lo que ya de por sí es. Por otro lado, creo que todas las regiones de España ganan fuerza estando unidas. No creo que a una región determinada le vaya mejor por su cuenta.
    Otro punto es la cuestión identitaria. Bajo mi punto de vista Canarias es una región de cultura predominantemente hispana, salpimentado muy ligeramente de muy pocas tradiciones de origen guanche. No creo que los canarios seamos guanches que hablemos español. A pesar de nuestros hechos diferenciales, no somos tan distintos de gentes de otras regiones de España. Según las últimas investigaciones, se estima que los canarios actuales podríamos tener entre el 10% y el 30% de sangre guanche. Dicho de otro modo, que tenemos entre un 70% a 90% de sangre que NO es guanche sino europea. Probablemente, desde un punto de vista cultural, tengamos más de portugueses que de guanches. Esto viene a colación, debido a que la mayor parte de los nacionalistas “rupturistas” recurren al guanchismo y al africanismo. Cosa que me parece ridícula. Por otro lado, dentro de nuestra cultura hispana, sí que es cierto que tenemos más vínculos culturales con Latinoamérica que con la península. ¿Significa esto que tengamos que independizarnos? Me remito al primer punto. Creo que no estaríamos mejor. Prefiero seguir siendo parte de España, a acabar como la mayoría de países latinoamericanos, que tienen un nivel de vida francamente malo, con algunas excepciones como Costa Rica. Y también creo que podemos seguir siendo parte de España sin que sea un obstáculo para incentivar la producción cultural de las islas. No creo que formar parte de España sea un obstáculo para la cultura canaria, sino, en muchas ocasiones, la falta de un buen sistema educativo, la falta de ambición, etc. Creo que los principales culpables de la falta de figuras culturales en las islas somos, muchas veces, los propios canarios.
    Por último, y en lo que puedo acercarme algo a los planteamientos de algunos nacionalistas más light, es que España necesita pasar de ser una nación centralista (cuyo centro es Madrid, claro) a una nación pluricéntrica (como sucede en Alemania). Por un lado, creo que esa visión centralista de España es a lo que ha llevado a muchas personas, con una cultura diferente a la de ese centro, a sentirse como “convidados de piedra” dentro de España (el caso de Cataluña, País Vasco, y en menor medida Navarra, Galicia y Canarias). Hay muchos ejemplos de esto. Por ejemplo, en lo económico, siempre decimos que hay un AVE a Sevilla, a Valencia, a Barcelona, a Valladolid, pero siempre se nos olvida que ese AVE sale de Madrid. En realidad, Madrid tiene 4 AVES. Nadie se ha preguntado si no hubiera sido más provechoso un AVE Barcelona-Valencia en vez de un AVE Madrid-Valladolid. En lo cultural, si eres actor, músico o escritor, sólo te vas a dar a conocer desde Madrid, y en menor medida, desde Barcelona. No hay centros de creación alternativos. Se hacen muchas películas de las que se dice: su acción transcurre en una ciudad cualquiera de España y los actores hablan sin ningún acento concreto, cuando en realidad está claro que su acción transcurre en Madrid, los actores hablan con acento madrileño, y son personajes típicamente mesetarios. Incluso en muchas películas ambientadas en otros lugares, como en Canarias sucede que no hay ni un solo personaje que hable con acento canario. Parece como si hubiese un veto a todo aquello que no sea la cultura del centro de España (sólo hay una excepción para ese veto y es Andalucía). Yo estoy en contra de esa idea de España tan cateta y centralista, que cree que la cultura del centro de España es la española de verdad y la forma “correcta” de ser español, ninguneando al resto de culturas que hay en este país. Pero también soy consciente de que la única manera de cambiar eso es empezando por nosotros mismos. Más educación (el fracaso escolar en Canarias es apabullante, y cuando ves ratings indepedientes sobre universidades, La Laguna y Las Palmas siempre están de la mitad de tabla para abajo, cuando no las últimas, en la mayoría de baremos), nuestra gente tiene una formación inferior a la media del país y eso hay que reconocerlo. Más fomentos económicos, a la creación de empresas, y menos subvencionismo-populista. Tenemos que cambiar de esa actitud de echarle la culpa al de fuera y todo lo que viene de fuera y empezar a mirarnos a nosotros mismos de forma más crítica. Nos quejamos mucho, pero la mayoría de canarios, en el fondo, está esperando a que venga alguien de fuera a solucionar todos nuestros problemas. Hay un proverbio escandinavo que nos vendría muy bien: si quieres una mano que te ayude, mira al final de tu brazo.

    • Estimado Jose: Nunca es tarde si la dicha es buena. Pienso que esta entrada no ha envejecido tan mal, después de todo, aunque no estoy seguro de que esto sea algo bueno. De entrada, quiero agradecerte tu respeto hacia mi opción político-ideológica, el nacionalismo de izquierdas o la izquierda nacionalista, que viene a ser lo mismo. No siempre he encontrado esa actitud respetuosa. Se me hace difícil responder a tantas cosas interesantes como planteas. Muchas tienen que ver con opciones personalísimas y como tales las respetaré. Otras pienso que están basadas en algunos prejuicios o percepciones erróneas que creo necesario, al menos, discutir. En primer lugar, partes de un dogma poco demostrado: Canarias sólo tiene futuro dentro de España y fuera de ella sólo le espera el abismo. De entrada, Canarias ya está fuera de España. Es un hecho físico incontestable pero es que además la tozuda geografía y las relaciones de poder han dado lugar a dos monstruos que no son precisamente síntomas de una excelente salud y calidad de vida: la dependencia y el subdesarrollo (Sí, Canarias sigue siendo subdesarrollada en muchos terrenos, algo que la lluvia de millones transformada en infraestructuras malamente puede ocultar.) Otro elemento cuestionable en tu argumentación es el enfoque de la cuestión identitaria, que prácticamente reduces al asunto de la genética. Pienso que la genética debe ser asunto de los científicos, que, por cierto, dan datos algo diferentes a los tuyos. Para mí es evidente que la Historia, los pueblos, la diferentes culturas, el sustrato original,… han dado lugar a un pueblo y a una cultura original, propia, que es la nuestra y que debemos reivindicar en este tremendo camelo que es la globalización. Uno puede obviar esto y decidir que no le va a prestar el más mínimo asunto, sumándose al españolismo disfrazado de cosmopolitismo, o asumir que luchar contra la globalización en Canarias implica también defender nuestro derecho a seguir existiendo como comunidad humana y cultural propia y diferenciada, que posee una riqueza que debe compartir con el resto del mundo y para ello debe garantizar su pervivencia. En fin, lo dejo aquí. No quiero agotar el debate y presiento que a partir de ahora te gustará comentar muchas otras entradas en Tamaimos. Me despido deseando que algunos nos suelten de la manita a ver si así podemos empezar a ayudarnos nosotros mismos como un pueblo adulto y no infantilizado. Saludos.

  • Hola Josemi.
    Siento ser pesado y soltarte otra vez un rollito. Prometo que es el último comentario en la entrada. Cada uno tiene su visión del mundo y tampoco quiero hacer proselitismo y que lo veas todo como yo lo veo. Aún así quería puntualizar algunas cosas.
    Sobre lo que comentas. Dices que es un dogma que piense que estando fuera de España sólo está el abismo. No creo en eso de manera dogmática, créeme. No tengo la certeza ni el convencimiento absoluto de que nos vaya a ir fatal, pero pensar que de manera mágica nos va a empezar a ir genial también puede ser dogmático. Necesitaría razones sólidas para pensar que no nos iría mal. Y no encuentro muchas razones para pensar que nos vaya a ir, por lo menos, igual que como estamos ahora.
    Sobre la cuestión de si geográficamente estamos en España o no, es un asunto que me da un poco igual. Consideralo como quieras. La única cuestión que me planteo es ¿nos iría mejor como país independiente?
    Sobre que somos dependientes, es cierto. Sin embargo, en el plano económico, esto no cambiaría aunque nos independizasemos políticamente. Dependemos del exterior. De hecho, hoy en día creo que hay pocas naciones que puedan ser autosuficientes de forma sostenible (al fin y al cabo, ser autosuficientes es lo que significa no ser dependientes del exterior, al menos en un plano económico). En el plano cultural, no creo que haya ninguna mano negra que nos impida ser independientes, tener una creación independiente, nuestro propio estilo en literatura, pintura, etc. Todo es ponerse manos a la obra. Otra cosa es que estas creaciones culturales gusten mucho, poco, o regular tanto fuera de Canarias como dentro. No podemos echarle la culpa a nadie de que tenga escasa acogida algo hecho en Canarias. Si es celebrado fuera y dentro de Canaria, pues genial.
    Sobre lo de que somos subdesarrollados. Mira, yo he estado en Perú, y ése si es un país subdesarrollado de verdad. Ya les encantaría estar como estamos nosotros ahora. Si quieres ver países subdesarrollados (que no tercermundistas, que es otra cosa) pásate por Perú, Ecuador, Venezuela o Ucrania. Sí que es cierto que podríamos estar mejor, pero no creo que seamos subdesarrollados.
    Sobre la cuestión identitaria. Creo que los canarios tenemos, en nuestra cultura, cosas originales (como el gofio), y otras no tanto. Al final, un canario es el resultado de la mezcla entre españoles, portugueses, guanches, y en menor medida, genoveses, franceses y flamencos. No conviene aislar ni desdeñar ninguna influencia en particular. Pero creo que los dos primero aportes que menciono son los más influyentes. Y cuando viajas por la península (tanto España como Portugal) aunque tenemos nuestras diferencias, también nos parecemos bastante. Tenemos similitudes con Andalucía, y con Portugal también. Y en nuestro vocabulario cotidiano hay más portuguesismos que guanchismos. Que tenemos algunas costumbre de origen guanche, genial. Pero no me siento identificado especialmente con los pueblos bereberes del norte de África, en comparación con los habitantes de la península. Incluso en el plano cultural, podemos estar más cerca de un ecuatoriano mestizo de guayaquil que con un bereber, sea del Riff, de la Cabila, o de donde sea (y eso que Canarias no tiene una relación especial con Ecuador, como tiene con países como Cuba, Venezuela, PR, etc.).
    En fin, tenemos visiones distintas del asunto. Respeto opiniones distintas que no estigmatizo ni desdeño tampoco.
    Por otro lado, no dejo de felicitarles por el blog. Hay muchos artículos interesantes.

    • Hola, Jose. De pesado, nada. Es usted muy bienvenido. Disculpe usted por la tardanza en responder. No siempre es fácil atender los compromisos como uno quisiera y debiera. Si defiendo que Canarias puede estar mejor fuera del Estado español no es porque piense que es un dogma incuestionable, sino porque creo que un cambio de modelo de relación (que no puede ser la “no relación”) atacaría fuertemente la dependencia actual. Si nos convirtiéramos en un Estado-nación pero siguiéramos siendo dependientes de nuestra metrópoli, no le veo la gracia al asunto. Ése es el cambio de modelo que defiendo, y sustentado en un apoyo democrático del pueblo canario y no en ningún gurú iluminado ni ningún editorialista delirante. ¿Qué es lo que nos impide tener una creación cultural independiente? No pretendo resolver una cuestión tan complicada en dos brochazos pero sí me atrevo a decir que cinco siglos de colonialismo no dejan indiferente a nadie y coincido contigo en que muchas veces son los propios canarios los que se niegan a sí mismos la posibilidad de ser “nosotros mismos” y no una copia barata de lo que le venden. Sobre el asunto del “subdesarrollo” no pretendía comparar a Canarias con países como Perú, sino evocar una obra, a mi juicio, bastante vigente en sus fundamentos y que no nos cansamos de recomendar: “Desarrollo y subdesarrollo de la economía canaria”, por Antonio G. Viéitez y Óscar Bergasa. A cuenta de la mezcla: suele suceder que hay mucha gente que piensa que en esa mezcla hay ingredientes de todos lados menos de Canarias, obviando -por desconocimiento o por interés- que ese componente, genuinamente africano, a pesar de haber sido tratado de silenciar, subsiste a poco que uno escarbe. A partir de ahí, las coincidencias y aportes de otros pueblos del mundo son importantes, tamizadas por la expresividad y el sentir canarios. En ese sentido, son ya canarias, propias nuestras y no tanto aportes extranjeros. Por último, insisto en que el día en que los canarios miremos sin complejos ni obsesiones a África descubriremos que nuestras coincidencias son muchas, lo cual no quiere decir sino que nos habremos encontrado un poquito más a nosotros mismos. Y tan respetable será sentirse identificado con los pueblos de la Península Ibérica como con los del Norte de África, al contrario de lo que sucede ahora, pero siempre desde una sólida visión acerca de nuestra identidad, sin tapujos ni disfraces. Un saludo y pásese por aqui cuando quiera.

  • Muy interesante el debate que se ha generado estos días, un saludo a Jose, espero que sigas comentando en el blog.

    Planteo un par de cuestiones que me suscitan dudas:

    ¿Realmente una hipotética salida de Canarias de España conlleva automáticamente la salida de la UE? Yo lo dudo profundamente, no es algo que esté escrito en ningún lado. Ahí tenemos dos realidades, la belga y la escocesa, donde una parte importante de la población y del espectro político plantea la posibilidad más o menos cercana de independizarse, y no creo que en ningún momento cuenten con salir de la UE.
    Tampoco creo que, de salirnos de España, fuéramos a tener una posición negociadora más débil en la UE. De hecho la postura negociadora de Canarias está ya muy diluida dentro de la posición española, en buena parte también porque no ha hecho el menor esfuerzo de diferenciarse, como sí hace Cataluña. Pero no olvidemos que Canarias, haciendo ahora un ejercicio de política-ficción, tendría un asiento en el consejo europeo, donde las decisiones se toman por mayoría cualificada y por unanimidad en casos contados. Eso supondría un salto cualitativo enorme. Y en cuanto a vérnoslas con países más grandes que nosotros, ahí tenemos actualmente a Eslovenia, con menos de 2 millones de habitantes (luego con menos peso que Canarias), como miembro de pleno derecho de la UE; o a Estonia, lo mismo con unos 2 millones de habitantes; o a Malta, que no sé si llega a los 500.000 habitantes.

    En cuanto a la identidad canaria, diferenciada, cultural, histórica, etc. creo que no nos viene dada por la disyuntiva “presencia de genes indígenas en la población canaria, sí o no”. Nos viene dada porque como pueblo somos un sujeto histórico, una comunidad humana que ha desarrollado una cosmovisión necesariamente marcada por nuestro entorno geográfico y físico y por nuestra historia. Claro que los canarios hemos recibido influencias de otros innumerables pueblos, exactamente igual que todos los demás pueblos del mundo. Pero eso no significa que nuestro ser nos lo hayan regalado, ni que seamos una simple suma de las partes, como un monstruo de Frankenstein. Con todas esas influencias externas, con el legado propio y marcados por nuestro entorno hemos creado una cosmovisión, una cultura propia, intransferible, diferenciada, que es lo que nos identifica. Exactamente igual que tantas otras comunidades humanas del globo.

    Un saludo y que no decaiga

    • Asombradito estoy con la vigencia del debate. Modestamente, pienso que la entrada tiene algo de permanencia, también, con los correspondientes matices. En cualquier caso, me parece importante que los nacionalistas canarios dialoguemos con los nacionalistas canarios, entre otras cosas para sacudirnos el estigma con que a menudo nos han querido apartar del juego político. Soy partidario de presentar al nacionalismo como lo que es, una ideología problemática (como todas, por otra parte) pero válida, a juicio de una parte de la sociedad canaria que se niega a que Canarias siga siendo “parte de” para ser “por sí misma”. Salud.

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