Semanario crítico canario

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Raíz amazigh: del pastoreo nómada a la música “armada”

Este artículo lo publica

José Farrujia de la Rosa

Doctor en Historia (Programa de Prehistoria y Arqueología de la ULL), Premio Extraordinario de Doctorado, Premio periodístico de investigación histórica Antonio Rumeu de Armas, miembro de la Sociedad Española de Historia de la Arqueología y de la History of Archaeology Research Network (University College de Londres). Es autor de diversos libros, entre los que destacan "Imperialist Archaeology in the Canary Islands…" (2005), el primer libro académico en inglés sobre arqueología canaria, publicado en Oxford por la British Archaeological Reports; "En busca del pasado guanche...", presentado en diciembre de 2011 en la Universidad de La Sorbona de París por el Catedrático Alain Schnapp, autor del prólogo del libro; y "An archaeology of the margins. Colonialism, Amazighity and heritage management in the Canary Islands" (2013), publicado por la editorial Springer, en Nueva York. Sus últimos libros son: la edición actualizada y ampliada de su tesis doctoral "Ab initio" (2014), y junto a Tarek Ode, "Escrito en piedra. Las manifestaciones rupestres de las Islas Canarias" (2014) y "El Patrimonio indígena de las Islas Canarias. Arqueología y gestión desde los márgenes" (2016). Ha comisariado diversas exposiciones, entre ellas, "Escrito en piedra" (2015).

Opinión

Raíz amazigh: del pastoreo nómada a la música “armada”

“No puede ser que estemos aquí para no poder ser” Julio Cortazar

Tuareg es una palabra árabe de carácter toponímico –no proveniente de la lengua de esta etnia– con la que los árabes llamaron a este pueblo en el siglo X. Su raíz es “Targa”, una zona cercana al Fezzan libio, y significa “abandonado por Dios”. El tuareg se llama asimismo “Kel Tamasheq” (los de la lengua tuareg) o “Kel Tagelmust” (los del turbante). Los franceses adoptarían el nombre tuareg para llamar a este pueblo, “targui” el masculino y “targuia” el femenino.

El tuareg es un pueblo amazigh, con origen en África septentrional y al que ya Heródoto cita en sus libros de viajes desde el siglo V a.n.e. Se les considera como los descendientes de los pueblos garamantes que habitaban el Fezzan libio. Directamente relacionado con su modo de vida nómada está su control de las rutas del desierto del Sahara, el cobro de impuestos por las mercancías que por estas transitaban y que ellos ayudaban a transportar. Actualmente, su economía se basa en la ganadería, la agricultura, la artesanía y el turismo. Los tuaregs poseen una lengua propia, el “tamashek” o “tamahak”, así como una escritura, el “Tifinagh”.

Actualmente, los tuaregs viven en tierras pertenecientes a países como Malí, Argelia, Níger, Burkina Fasso y Libia (también hay poblaciones de carácter residual en Nigeria y Senegal). Las zonas en las que viven y por las que nomadean son áridas o semiáridas, con escasa pluviometría. A partir de la segunda mitad del siglo XX, el pueblo tuareg ha sufrido un proceso de sedentarización, y se ha concentrado en ciudades del sur del desierto del Sáhara y del Sahel. Este proceso se ha debido a complejas razones, entre otras: la pérdida del control de las rutas de las caravanas que cruzaban el Sáhara; la disolución por parte del colonialismo francés de su antigua sociedad feudal; la explotación de recursos mineros e hidrocarburos de zonas que antes controlaban y que pasaron a ser controladas por los gobiernos; los avances en los medios de transporte y comunicación; y la muerte de costumbres y modos de vida milenarios, ligados a la ganadería.

En 1960, y como consecuencia de la división política del África sahariana, impulsada por la ONU y fundamentalmente llevada a cabo por los franceses, el modo de vida tuareg sufrió un profundo cambio y enormes desequilibrios que generaron graves consecuencias para este pueblo. El establecimiento de fronteras, zonas de influencia e intereses creados ha afectado dramáticamente al pueblo tuareg, que se siente abandonado y despojado de su tierra y recursos ancestrales. Este proceso, unido a crisis climatológicas, que a su vez generan más pugnas, ha provocado graves tensiones y enfrentamientos.

El mejor ejemplo de ello fue la guerrilla organizada por grupos tuaregs desde los años sesenta del pasado siglo, nada más obtener la independencia Malí y Níger, conflicto que se ha prolongado hasta la actualidad. El motivo de la creación de esta insurgencia fue la nueva política territorial del gobierno maliense, cuya reforma afectaba directamente a las tierras ancestrales de los tuaregs en el norte del país. El objetivo fundamental de esta rebelión era la consecución de un estado independiente.

El alcance del movimiento amazigh, no sólo en las zonas ocupadas por los tuareg sino en otros ámbitos también imazighen del norte de África, se amplió considerablemente con la creación en 1995 del Congreso Mundial Amazigh (CMA), una institución transnacional no gubernamental que tiene como objetivo defender la cultura de la nación amazigh y apoyar su desarrollo en todos los ámbitos, dentro y fuera de la Tamazgha (Norte de África, incluidas las Islas Canarias) y pide el reconocimiento oficial de la identidad amazigh. La primera reunión, de hecho, tuvo lugar en Tafira (Gran Canaria, Islas Canarias) entre el 27 y el 30 de octubre de 1997 y demostró que los imazighen representan una parte importante de la realidad sociocultural actual de los estados-naciones del Magreb. Su lengua y su cultura no son simplemente reliquias de los tiempos antiguos.

El emplazamiento de la conferencia respondía a varios motivos: las Islas Canarias, con una herencia amazigh, marcan el punto más occidental de Tamazgha. En este sentido, las Islas Canarias pretendían contestar el proceso de aculturación y colonización sufrido por los imazighen, y abrir un frente de resistencia cultural.

En el caso concreto del pueblo tuareg, y tras años de confrontación armada y una dura e indiscriminada represión por parte del gobierno maliense, muchos tuaregs emigraron a otros países, y otros se quedaron en Malí, aceptando sin condiciones las reformas territoriales gubernamentales.

En este caldo de cultivo nació en 1985 Ousmane Ag Mossa, cuando la peor sequía en décadas asoló el África subsahariana. Pero mientras la atención del mundo se centraba por entonces en la difícil situación de Etiopía, a miles de kilómetros al oeste el cambio climático estaba teniendo un efecto catastrófico en una de las tribus más antiguas de África. Eran la gente de Mossa, los nómadas tuaregs, que se habían dedicado al pastoreo durante miles de años.

Mossa es cantante, guitarrista, compositor principal y líder del grupo de blues del desierto Tamikrest, que canta en Tamashek. Tamikrest fue descubierto en el año 2008, en el Festival of the Desert por Chris Eckman y Chris Brokaw, músicos estadounidenses que han colaborado con artistas como Bad Seeds, Sonic Youth y Willard Grant Conspiracy. De hecho, Eckman quedó tan impresionado que regresó a África para producir el álbum de debut de Tamikrest, Adagh.

Cuatro años después de la sequía de 1985, la madre de Mossa murió. Un año más tarde, los tuaregs se levantaron nuevamente en rebelión contra el gobierno maliense, para luchar por la autonomía de su pueblo, y la gente se vio obligada a regresar a sus caminos errantes. En 1992 se firmó un acuerdo por el que el gobierno de Malí otorgó derechos a los tuaregs, pero las promesas no se cumplieron y la revuelta se reinició en 2006. La aldea de Mossa fue el epicentro de la revuelta. Su familia tuvo que abandonar su casa y mudarse a Libia.

La conciencia de Mossa sobre la difícil situación de su pueblo fue puesta en un contexto musical después de escuchar al grupo tuareg Tinariwen, que se formó en 1979 como un acto de rebelión contra el gobierno maliense. El blues del desierto expresaba nostalgia por la familia, el desierto y la vida que les quitaron, pero también invitaba a despertar y a tomar conciencia sobre la situación política.

Mossa nunca había tenido la intención de ser músico, creyendo que había mejores maneras de promover la causa del pueblo tuareg. Tras dedicarse al pastoreo desde niño, su primera ambición fue ser abogado, ya que prácticamente no hay abogados tuaregs. Pero con todos los trastornos que siguieron a sus estudios, se hizo imposible y empezó a escribir canciones, siguiendo la estela de Tinariwen.

Según reconoce Mossa, “la música juega un gran papel en la preservación de la cultura, comenzando con nuestro lenguaje. A través de nuestra poesía, transmitimos lenguaje, formas o palabras que tienden a desaparecer en el olvido. Hoy la cultura amazigh está en gran peligro”.

El próximo 3 de noviembre, Tamikrest actúa en Santa Cruz de Tenerife en el marco del Otoño Cultural. Una ocasión, sin duda, para disfrutar de los colores de la música del mundo, y para buscar nuestro propio color entre sonidos que nos pertenecen y nos resultan cercanos.

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José Farrujia de la Rosa

Doctor en Historia (Programa de Prehistoria y Arqueología de la ULL), Premio Extraordinario de Doctorado, Premio periodístico de investigación histórica Antonio Rumeu de Armas, miembro de la Sociedad Española de Historia de la Arqueología y de la History of Archaeology Research Network (University College de Londres). Es autor de diversos libros, entre los que destacan "Imperialist Archaeology in the Canary Islands…" (2005), el primer libro académico en inglés sobre arqueología canaria, publicado en Oxford por la British Archaeological Reports; "En busca del pasado guanche...", presentado en diciembre de 2011 en la Universidad de La Sorbona de París por el Catedrático Alain Schnapp, autor del prólogo del libro; y "An archaeology of the margins. Colonialism, Amazighity and heritage management in the Canary Islands" (2013), publicado por la editorial Springer, en Nueva York. Sus últimos libros son: la edición actualizada y ampliada de su tesis doctoral "Ab initio" (2014), y junto a Tarek Ode, "Escrito en piedra. Las manifestaciones rupestres de las Islas Canarias" (2014) y "El Patrimonio indígena de las Islas Canarias. Arqueología y gestión desde los márgenes" (2016). Ha comisariado diversas exposiciones, entre ellas, "Escrito en piedra" (2015).

Reacciones

  • Gracias por tu análisis de la situación pasada y sobre todo actual de nuestros hermanos del continente. Tuve la suerte de oír sus desgarradoras canciones
    En Bélgica.
    Saludos también al gran equipo de Tamaimos

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