Semanario Crítico Canario
¿Nueva lección desde Catalunya? (III)"Jardí de tardores" de Modest Cuixart.

Este artículo lo publica

Jorge Stratós. Analista poli(é)tico y miembro desde hace más de un cuarto de siglo del Clan del Don, un espacio de vida, pensamiento y diálogo compartido con otros heterónimos, entre los que se cuentan los filósofos J. Lapv y Pablo Utray, el activista político Jorge Guerra y el profesor Pablo Ródenas.

Acuse de recibo

¿Nueva lección desde Catalunya? (III)

Volver el mundo patas abajo. Sigamos haciendo el esfuerzo de mantener la distancia, en el espacio y en el tiempo. Aunque la cercanía de las elecciones catalanas haga que no sea un buen momento para semejante osadía. Ya ha empezado el “todos contra todos” electoralista. Las descalificaciones, las letanías y los mantras de las medias verdades y las mentiras completas lo distorsionan todo. Lo que se nos presenta hoy como una gran tempestad… mañana, sin embargo, será representado como una pequeña tormenta en un vaso de agua.

Aún con más razón, mantengamos la distancia. Solitarios y solidarios, cambiemos de óptica, como hacía el inigualable Eduardo Galeano. Esto es, veamos en primer lugar cómo, por qué y para qué los mandamases de la cosa han puesto el mundo patas arriba. La escuela de los poderosos al final —¡pobres de nosotros!— lo ha logrado. Enseñanza mágica de la inversión, que pone todas las cosas importantes al revés. Enseñanza en la que, por ejemplo, “el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse”. Y “las víboras aprenden a volar y las nubes aprenden a arrastrase por los caminos”.

Hay que desaprender lo que sin darnos cuenta aprendemos en la escuela del poder (invertir las cosas, para que el plomo se hunda y el corcho flote, y así en un inacabable etcétera). Con la urgencia moral y la prudencia política apropiada, tratemos de ir poniendo en su sitio lo que podamos, patas abajo, como debe ser. Parafraseando a los clásicos, ¡de cada cual según sus convicciones y responsabilidades, a cada cual según sus privaciones y preferencias!

Pregunta y respuesta (con dilemas y falacias, más advertencias previas y ejemplos relevantes). La pregunta básica puede ser la siguiente: en medio de este charco de mentiras y engaños, ¿cuál es la gran lección política que podemos contraaprender sobre la genérica cuestión catalana, cuestión que en la actualidad engloba casi todos los asuntos de importancia en lo social y lo cotidiano, en lo cultural, lo económico y lo gubernamental?

Adelanto mi respuesta a este interrogante, para retomarlo luego, en la parte cuarta y final. La gran lección positiva que podemos aprender del conflicto entre la nación catalana y el Estado español es, a mi juicio, el poder comprender cómo se autoconstruye un pueblo en la lucha tenaz por su dignidad, por su soberanía y por su autogobierno, pasando de ser una población nacional dominada por minorías de poder internas y externas, a convertirse en un pueblo democrático y pluralista que asume como destino político el lograr una nueva hegemonía nacional que se articule bajo el principio de igual libertad y derechos para toda la ciudadanía. ¡Quién lo viera en Canarias y en tantas otras sociedades del mundo!

No obstante, para comprenderlo es necesario explicitar dos dilemas sobre la política y dos falacias o sofismas, bastante conocidos. Dilemas sobre desde dónde se piensa y se hace la política, y sobre hacia dónde se orienta y se dirige. Falacias a evitar sobre las denuncias de los supuestos errores de los demás ocultando que uno también incurre en lo mismo, y sobre el vituperar al otro para excluirle del debate. Porque sin poner también patas abajo los modos del pensar que los poderosos ponen patas arriba, en la escuela de sus descaradas posverdades, no podremos acceder de modo adecuado a la realidad genuina de la política actual, tan insatisfactoria como es. Y menos aún podremos transformarla.

Advertencias previas. Antes he de señalar —¡cuidado!— que la elaboración de esos dilemas y la evitación de esas falacias no surge de fuera del conflicto entre la nación catalana y el Estado español, sino de sus mismas entrañas (como pasa siempre con el pensamiento contrahegemónico en todos los conflictos, explícitos o latentes). A esa circularidad general entre las prácticas y las teorías —es decir, entre los juicios sobre el mundo y los principios del pensamiento, que están en constante revisión y reajuste mutuo— la llamó John Rawls, el más grande filósofo de la justicia, “equilibrio reflexivo”. A mí me sitúa en la senda contrahegemónica de la poli(é)tica de la legitimidad. Sobre esto último se hace necesaria, de inmediato, una segunda advertencia. Dado que en este tiempo las palabras “legitimidad” e “ilegitimidad” se usan de cualquier manera, ruego se me permita darles un significado preciso.

En condiciones de democracia y de pluralismo, digamos que la legitimidad y la ilegitimidad remiten a lo aceptable o lo rechazable de modo ético-político, al margen de lo que de modo socio-político sea aceptado o rechazado, esto es, legitimado o ilegitimado, que es otra cosa. Porque lo aceptable y lo aceptado son asuntos bien distintos y no siempre van en paralelo. Pues si lo legal muchas veces no es legitimo (dado que no es aceptable, como estamos viendo tan a menudo, empezando por la misma Constitución en algunos de sus artículos), tampoco lo legitimado coincide en numerosas ocasiones con lo legítimo (por la misma razón: que un valor, una norma o un fin sea aceptado no implica que necesariamente sea aceptable). Real como la vida misma.

Ejemplos relevantes. Pongamos por caso (entre un millón de ejemplos posibles) la desigualdad material por motivos de género: puede estar legalizada y/o puede estar legitimada; pero, sin embargo, es —y siempre será— ilegítima. Porque es —y siempre será— inaceptable. Inaceptable desde el plano ético-político, un plano que no puede ser eliminado mientras seamos seres humanos constituidos como sujetos morales.

Es el caso también de las elecciones autonómicas catalanas. En origen han sido convocadas de forma ilegitima (de forma inaceptable, ético-políticamente hablando) por el Gobierno central, después de ocupar e intervenir, de cesar, disolver y perseguir a las principales instituciones y responsables políticos elegidos democráticamente en Catalunya. Sin embargo, en este estado de excepción no declarado contra la autonomía catalana, las elecciones convocadas están cada vez más legitimadas (aceptadas socio-políticamente), primero por todas las fuerzas parlamentarias y con toda probabilidad más adelante por la inmensa mayoría de los electores catalanes.

A partir, pues, del 22 de diciembre de 2017 Catalunya seguirá viviendo en una situación institucional anómala, excepcional, sin continuidad autonómica legítima posible. Tal vez incluso con una presidencia del Govern en el exilio, dependiendo de muy diversos factores, empezando por el hecho de que el President sea o no extraditado por la administración de justicia belga. En cualquier caso, la restitución de la legitimidad (de origen, en ejercicio y a término) habrá de ser abordada de inmediato en Catalunya con el beneplácito de la Administración y Gobierno del Estado. O se hace con medidas democráticas transparentes, o puede que sea sepultada —o disfrazada— mediante chapuzas jurídico-políticas, como las que vienen siendo bastante habituales bajo el Régimen del 78.

Dilemas para una poli(é)tica de la legitimidad. El primer dilema —que se desplaza sobre el eje vertical del poder de dominación— surge de la pregunta: ¿desde dónde se piensa y se hace la política? A mi juicio, querida lectora o lector, hay que distinguir y hay que optar por pensar-y-hacer la política desde “arriba” o desde “abajo” del eje vertical. Que te la hagan o que la hagas tú. Es decir, pensar-y-hacer la política desde las ofertas de los con-poder (los de arriba: en las instituciones, partidos, empresas, medios…), o desde las demandas de los sin-poder (los de abajo: la inmensa mayoría de la población).

El segundo dilema —extendido sobre el eje horizontal de la justicia equitativa— aparece al preguntarse: ¿hacia dónde se dirige y se orienta la política? En este caso, hay que distinguir y hay que optar por orientar-y-dirigir la política hacia la “derecha” o hacia la “izquierda” del eje horizontal. De nuevo el dilema de que te la dirijan o que la dirijas tú. Esto es, orientar-y-dirigir la política hacia objetivos inequitativos de la derecha (desigualdad de libertades y derechos), o hacia objetivos equitativas de la izquierda (igualdad de libertades y de derechos para toda la ciudadanía).

Componiendo estos dos ejes (arriba-abajo y derecha-izquierda) y sus dilemas, el lector o lectora tendrá un cuadro de cuatro espacios y criterios posibles de los que (sin detenerme ahora en ellos) sólo creo que puede ser legítimo el cuarto: la política que se piensa y hace desde abajo y se orienta y dirige hacia la izquierda del cuadro. Es la política que debe surgir de la firme voluntad de escuchar, elaborar y articular como objetivos políticos hegemónicos las demandas de equidad de los sin-poder. En eso debería consistir la poli(é)tica cuando es democrática y justa, cuando se hace nacional-popular desde la legitimidad. Se podría decir así que la legitimidad es hegemonía emancipadora. Sin embargo, si regresamos desde el principio de posibilidad al de realidad, nos encontramos con que vivimos en tiempos de ilegitimidad —a la vez democrática y autocrática— en un mundo patas arriba. ¿Cómo afrontarlo?

Enlaces

El mundo patas arriba: Eduardo Galeano, sinpermiso.info/textos/el-mundo-patas-arriba-entrevista

El más grande filósofo de la justicia: Roberto Gargarella, elpais.com/diario/2002/11/28/opinion/1038438007_850215. html

La legitimidad es hegemonía emancipadora: Pablo Ródenas Utray, isegoria.revistas.csic.es/index.php/isegoria/ article/view/484

Este artículo lo publica

Jorge Stratós. Analista poli(é)tico y miembro desde hace más de un cuarto de siglo del Clan del Don, un espacio de vida, pensamiento y diálogo compartido con otros heterónimos, entre los que se cuentan los filósofos J. Lapv y Pablo Utray, el activista político Jorge Guerra y el profesor Pablo Ródenas.

Reacciones

Necesitamos saber que eres humano * Tiempo de espera agotado. Recarga el CAPTCHA con el icono de flechas.

Subscríbete a Tamaimos para mantenerte al día de nuestras actualizaciones

Revisa tu email, recibirás un correo para completar y validar tu suscripción
    Colaboradores
  • Batata News
  • Fundación Tamaimos
  • Creando Canarias
  • Entre chácaras y tambores
  • Javier González Moreno
  • Aníbal García Llarena
  • Rumen Sosa
  • Yaiza Afonso Higuera
  • Luis Miguel Azofra
  • José Luis Angulo Santana
  • Jorge Stratós
  • Rucaden Hernández
  • Antonio De la Cruz
  • Edmundo Ventura
  • José Farrujia de la Rosa
  • Isabel Saavedra
  • Antonio Cerpa
  • Manolo Ojeda
  • Fernando Batista
  • Pedro Delgado
  • Fernando Sabaté
  • Aridane Hernández
  • CristianSF
  • José Fidel Suárez Vega
  • Jose Ángel De León
  • Miguel Páez
  • Jorge Pulido
  • Cristian SB
  • Lorenzo Méndez
  • Juanjo Triana
  • Rubén Jiménez
  • Dácil Mujica
  • Doramas Rodríguez
  • Ciara Siverio
  • Echedey Farraiz
  • Javier Guillén
  • CSO Taucho
  • Nicolás Reyes González
  • Pleiomeris
  • Álvaro Santana Acuña
  • Arturo Caballero
  • El pollo de Andamana
  • Pedro Hernández Guanir
  • David Martín

Buscamos colaboradores.

¿Tienes inquietud por lo que pasa en Canarias y quieres expresarte a través de Tamaimos.com?

Contáctanos. Más información aquí

¿Te gusta Tamaimos y quieres ayudarnos a mejorarlo?

Puedes hacer una donación. Más información aquí
¿Qué es Tamaimos.com? ¿Qué es la Fundación Canaria Tamaimos?