Semanario Crítico Canario
Canarias y sus mitosDe la exposición "Colón y los olvidados" (Casa de Colón, 2011) de Jesús Arencibia.

Este artículo lo publica

Intérprete de conferencias en las instituciones europeas. Licenciado en traducción e interpretación por la ULPGC; estudios de posgrado en filología finougria y Máster europeo en interpretación por la Universidad de Turku, Finlandia. Iván Vega Mendoza (Iván Suomi) nació en Gran Canaria y se crió entre el barrio capitalino de La Isleta y el pueblo de Las Lagunetas, en el municipio de San Mateo. Ha estudiado y residido en varios países europeos, con estancias más o menos largas en Finlandia, Alemania y Bélgica. Interesado en todo lo que conforma la visión e interpretación canaria del mundo y apasionado de las actividades en naturaleza. De esos que no destacan en la parranda, pero que siempre están.

La Gaveta

Canarias y sus mitos

Publicado originalmente el 2 de marzo de 2009

Hoy día tenemos información sobre casi todo al alcance de la mano, si sabemos (y nos interesamos por) buscarla. Canarias no es una excepción, por eso encajo mal que en el discurso sobre la islas nos sigamos regodeando en una serie de tópicos superados hace tiempo, y que sin embargo no somos capaces de quitarnos de encima. Pues bien, para empezar a sacudirnos los estereotipos, les propongo debatir el siguiente texto, que en su día escribí como respuesta a una entrada sobre Canarias aparecida en un blog de la gofiosfera:

Dices que los argumentos independentistas son falaces (¿lo son por naturaleza?) y reinterpretan la historia. ¿Acaso no ha modelado España (O Gran Bretaña for that matter) la historia a su conveniencia? ¿Acaso no esgrime también argumentos falaces? Por no hablar ya de la retórica nacionalsocialista (sic), de la que también echan mano sin rubor entes y figuras recalcitrantemente españolistas, no es patrimonio exclusivo de independentistas.

La identidad cultural canaria existe, pero NO es bien comprendida por sus ciudadanos. Baste como muestra los espúreos intentos de imitar la variedad lingüística castellana que proliferan hoy día, por considerarla más prestigiosa que la modalidad canaria. Igualmente, la identidad canaria no es ni mucho menos una amalgama de identidades. Es una identidad propia, que nosotros hemos ido conformando, no un batiburrillo ni una copia. Y que por supuesto cuenta con innumerables aportaciones externas, de ahí su riqueza. Lo del toque nihilista-dionisíaco te diría que es ofensivo y denigrante, si no estuviera convencido de que tu intención no es la de ofender. ¿De modo que los canarios siempre hemos vivido en un jardín de las Hespérides y no hemos conocido las hieles del sufrimiento? A parte de que la imagen que pueda tener la identidad canaria en España o en Mongolia me trae al pairo, tanto me da si es positiva, negativa, ácida o alcalina. Que cada cual piense lo que quiera. Lo que sí me importa mucho es la imagen que los canarios tenemos de nosotros mismos, he ahí la madre del cordero.

En cuanto a la eliminación completa de la población y cultura aborigen, abundan los estudios científicos solventes y reconocidos que han dado por superada esa afirmación tan carpetovetónica. No tienes más que buscar un poco en la red para encontrar esos documentos. Desde luego que encontrarás estudios menos serios, claro, pero confío en tu capacidad para separar la paja del grano. Y estoy seguro de que encontrarás esos trabajos científicos de gran interés.

Por tanto, argüir que la sociedad de hoy no guarda relación alguna con aquellos pobladores es un ejercicio de ciencia-ficción. Por supuesto que no me considero guanche puro ni estupideces del estilo; nos conformaron portugueses, genoveses, catalanes, castellanos, flamencos, irlandeses, africanos negros, africanos berberiscos… y también aborígenes canarios. Reconocer nuestro crisol originario no equivale a negar nuestra raíz indígena, que también nos conforma, como las demás aportaciones.

Cierto es que la UE nos aporta mucho. Canarias también aporta mucho a la UE, aunque te sorprenda esta afirmación. ¿Y qué? ¿Acaso eso nos tiene que coartar a la hora de pensarnos y gestionarnos, de decidir lo que más nos interesa? España también aporta (aunque siempre hemos estado por debajo de la media estatal de financiación autonómica), pero Canarias aporta igualmente a España.

Lo de que el estado de las autonomías es el modelo más descentralizado de Europa no se tiene en pie. Y aunque así fuera, ¿el que otros no hayan hecho algo nos tiene que impedir a nosotros el proponerlo? Así la humanidad no habría llegado nunca a nada. Y en lo que concierne a la descentralización, los Länder alemanes recaudan sus impuestos y gestionan su fiscalidad; territorios como las islas Faroe (Dinamarca) o las islas Ahvenanmaa (Finlandia) cuentan con un modelo de descentralización que hace palidecer al modelo español. Y ambos territorios están en la UE (bueno, Faroe no).

Hablas luego de aplatanamiento y vuelves a ser ofensivo sin pretenderlo. ¿Sabes la cantidad de profesionales canarios formados en Canarias que tienen carreras de éxito en Europa y EEUU? Gente que se formó y se marchó fuera en busca de un futuro. No me parece muy aplatanado ni suave. También dices que la población no entiende el concepto de desarrollo sostenible. Una afirmación en extremo paternalista: una cosa es que muchos tengamos una visión diferente de la tuya (Granadilla como proyecto beneficioso ¿¡!?) y otra que tú estés en lo cierto y los otros, pobrecitos, es que no comprenden, son aplatanados, no dan para más. Nuevamente, y disculpa si soy duro, pereza intelectual.

En lo que sí estaremos al 100% de acuerdo es en que no cabe culpar de todos los males de Canarias a España, Europa ni a nadie de fuera. No, los responsables están en las islas, y son canarios, el trabajo por hacer está en Canarias y no fuera, como muchos nos quieren hacer ver. Pero hay que huir de tópicos desfasados y conocer la realidad en profundidad, con sus luces y sus sombras, y siempre intentando incorporar la mayor amplitud de miras posible, todas las perspectivas que se pueda, no una sola que además se presenta a sí misma como la única veraz y válida. Y entonces, elegir.

Por cierto, ni soy independentista ni soy nacionalista. ¿Lo eres tú?.

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Intérprete de conferencias en las instituciones europeas. Licenciado en traducción e interpretación por la ULPGC; estudios de posgrado en filología finougria y Máster europeo en interpretación por la Universidad de Turku, Finlandia. Iván Vega Mendoza (Iván Suomi) nació en Gran Canaria y se crió entre el barrio capitalino de La Isleta y el pueblo de Las Lagunetas, en el municipio de San Mateo. Ha estudiado y residido en varios países europeos, con estancias más o menos largas en Finlandia, Alemania y Bélgica. Interesado en todo lo que conforma la visión e interpretación canaria del mundo y apasionado de las actividades en naturaleza. De esos que no destacan en la parranda, pero que siempre están.

Reacciones
  • Awañak, me apunto a tu barco como el más humilde de los tripulantes.

    Siasmuchacho, captaste a referencia a Manuel Alemán a la perfección. Creo que comprender el papel que juegan los sentimientos, como refugio de lo que no se llega a racionalizar, es fundamental. Coincido con tu visión.

    Agustín, a falta de mayor elaboración, sí te diré que no comparto esa visión en la que la ideología va por un lado y los valores por otros. Se puede, y se debe, tener una ideología armada de valores. Cuando yo me identifico con la ideología del nacionalismo canario de izquierda lo hago porque ésta está sustentada en unos valores que considero positivos para mí como ser humano y para el pueblo en el que nací. Esos valores son, en esencia: el igualitarismo -la lucha por eliminar los desequilibrios enormes generados en nuestra sociedad por las relaciones de dependencia con la metrópolis y las relaciones de poder entre las clases sociales de las islas así como las desigualdades de género-; la defensa del medio ambiente -el análisis y el combate cotidiano en nuestras islas por un modelo de desarrollo sostenible, diferente al actual, que pivote sobre conceptos como la democracia intergeneracional y el desarrollo a escala humano-; el pacifismo -la exigencia de que nuestras islas alcancen un estatus de neutralidad activa desde el que convertirse en ejemplo para nuestros vecinos y el mundo de que es posible un mundo sin guerras-; la solidaridad -como expresión del anhelo de justicia social de los canarios para los pueblos del mundo, ejemplificado en nuestra fraternidad con el pueblo saharaui y en tantos otros casos-; el rescate de nuestra identidad -la batalla por una cultura auténtica, genuinamente canaria desde la que poder realizar nuestra aportación a la cultura universal-; la democracia -porque un pueblo que se gobierna a sí mismo se constituye en escuela viva de democracia ante sí mismo y ante el resto de pueblos del mundo; porque no es democrático que las decisiones que afectan a Canarias se tomen fuera de las islas-. Estos valores, y otros muchos, laten detrás de la ideología del nacionalismo canario de izquierdas. Lo he visto en el pasado y también lo veo en el presente en muchas de las personas que siguen trabajando por una construcción nacional de Canarias desde estos valores. Una persona con ideología no es una persona sin valores. Una persona con valores bien puede adscribirse a la ideología que mejor represente esos valores. Yo digo que hay una “indefinición” no por chinchar a nadie sino porque creo que, para mal, es un rasgo que nos caracteriza. Creo que en las casas de muchos de nosotros podemos hablar abiertamente de Lula, Zapatero, el alcalde de Moya, el comunismo y la crisis,… pero que jamás hablaríamos abiertamente de la independencia de Canarias o el Estado Libre Asociado o el nacionalismo interclasista o el federalismo asimétrico. Un pudor que nos viene de muy adentro sigue instalado en nosotros. Quizás no sea el caso de Agustín ni de algunos que lean esta página pero sí creo que es algo mayoritario entre los canarios. Pues bien, propongo -y seguiré empeñado en esto- que pongamos el dedo en esa llaga y hurguemos en esa herida. Que se acabe ya el tiempo de las neblinas, vengan éstas de donde vengan. Saludos a todos, queridos compatriotas.

  • Muchas gracias Josemi, que sepas que este barco es de todos, yo sólo soy otro modesto navegante. Una nave que espera por cualquier ciudadano de este mundo que crea en Canarias como una patria independiente y abierta al mundo, sin discriminaciones, sin pedigrí, pacifista y orgullosa de su pasado como legado para compartir con el resto de culturas de la Tierra.
    Además, si me lo permites, también hago mías tus palabras, pues coincido plenamente con tu visión y planteamiento del tema. Y efectivamente, indefinición, miedo, es sin duda un rasgo que nos caracteriza cuando este tema sale a escena. Trabajar por la construcción nacional de nuestra patria debe ser un orgullo y un compromiso, al menos para los que en ella creemos, y por ello animo a todos a no mostrar ningún tipo de temor ni de complejo por alzar la voz en su defensa pacifica y reconocerlo abiertamente.
    Holandes Herrante, gracias por tu aclaración, es verdad que existe un gran problema en la vida política, pero también en la cultural, en la social, etc, en realidad el problema es mucho más profundo, y no me refiero al sistema, ni a la ideología, sino a la propia condición humana que nos hace simple y llanamente como somos, y aunque un tal John Kenneth dijo una vez de forma irónica “Bajo el capitalismo, el hombre explota al hombre. Bajo el comunismo, es justo al contrario”, yo sigo creyendo en el ser humano, y evidentemente tengo esperanza en mi pueblo.
    También desde aquí, animó a todos a seguir en esta brega.
    Ahul

  • Hola a todos.

    Coincido en que la indefinición política canaria de la que hablaba Josemi está íntimamente vinculada con la conciencia neblinada a la que hace mencion Siasmuchacho refiriéndose a Manuel Alemán. Sinceramente no creo que ningún canario pueda decir que es la misma persona después de haber leído atentamente “Psicologia del Hombre Canario”. Me gustaría saber, sin embargo, si Manuel Alemán se definió alguna vez como nacionalista. Quizá esto ayudaría a alumbrar un poco este debate.

    Con respecto a la relación entre valores e ideología, intentaré hilar más fino esta vez: yo no digo que no tengan relación o que sea malo tener una ideología. Mis valores (tradicionalmente llamados de izquierda) conforman una ideología también. Si hablamos de ser nacionalista de izquierdas (con las implicaciones históricas que eso tiene en Canarias: desde Secundino Delgado hasta Asamblea Canaria Nacionalista, pasando por Unión del Pueblo Canario), yo me considero cercano a ese legado. Me parece un legado noble, atractivo y digno de ser defendido y desarrollado.

    Yo lo que digo es que el mundo después de la caída del muro de Berlín ha cambiado tanto que esto no podía dejar de reflejarse en el campo de las ideologías. Y, ahora mismo, salvo algunos grupos locales del Sureste de Gran Canaria, yo no veo herederos de este patrimonio capaces de desarrollar un proyecto nacionalista de izquierdas en nuestro país. Que me disculpen desde otras islas si me dejo proyectos dignos de mención (pienso ahora, por ejemplo, en Iniciativa por la Orotava, otro grupo local del que tengo excelentes referencias). En otras palabras, el experimento fallido de Coalición Canaria (y digo fallido, claro, para quienes creímos que un proyecto nacional canario interclasista era posible como un paso importante en el camino del autogobierno, no para quienes se han perpetuado en el poder, cuando no se han forrado, directamente) ha dejado muchas heridas abiertas y muchos corazones rotos. Y algunos -ese es mi caso- al recomponerlo, nos hemos dado cuenta de que los pedazos de corazón no pegaban ya igual y -sobre todo- que los acentos políticos eran ya otros.

    En mi opinión, Josemi, el grado de desintegración social y territorial que hay en Canarias es tan grande, que el sembrar la semilla de una perspectiva canaria autocentrada, desarrollando (como Ángel Sánchez decía ya a finales de los 70) un pensamiento canario -yo diría hoy, un pensamiento crítico canario, es más importante que el anteponer definiciones que no estoy seguro que ayuden en este momento a sumar voluntades.

    Pero es que más allá de consideraciones pragmáticas como las que acabo de mencionar, creo, además, que el término nacionalismo necesita de un estudio desde la perspectiva de la ciencia política que yo no sé si se ha dado después del 89 o se está dando ahora.

    Si leo tu definición de nacionalismo de izquierdas en Canarias la firmo ahora mismo, Josemi. ¿Pero si pudiera leer la de Aznar? ¿o la de Bush? ¿o la de Sarkozy? ¿La suscribiría tan rápidamente? Probablemente nunca.
    Entonces es que la cuestión (y hablo ahora de cuestiones no pragmáticas sino de fondo) no está resuelta. Que al hablar de nacionalismo podemos estar hablando de cosas muy diferentes (yo he leído en el metro de Moscú lemas neonazis que me han recordado hasta el vértigo el “fuera godos” de algunos grupos independentistas canarios). Siasmuchacho apunta que una diferencia fundamental podría estar entre nacionalismos estatalistas y nacionalismo no estatalistas. Es un apunte interesante, desde luego. Pero no sé si agota el debate sobre lo que significa ser nacionalista en Canarias en el siglo XXI. ¿No habrá aún otras claves que nos ayuden a separar la paja del trigo?

    Un saludo y, una vez más, gracias por este debate, tan enriquecedor.

  • Hola nuevamente,

    no tengo ni idea de cómo se definía políticamente Manuel Alemán, pero creo que no me equivoco si digo que estaría a favor de la definición política y no de la indefinición. Yo no propongo que todos nos definamos como nacionalistas, puesto que una definición así debe partir del estudio, la lectura, el análisis, el íntimo convencimiento,… algo que no todo el mundo está dispuesto a hacer. Pero sí que luchemos contra la indefinición, tan cómoda ella.

    Después de la caída del Muro de Berlín se podría construir otro muro, esta vez con libros acerca del nacionalismo, los conflictos nacionales, etc. Lejos de ser una polémica agotada, aunque a muchos por unas razones u otras les interese arrumbarla, es una cuestión que en los ámbitos académicos, políticos, intelectuales, culturales, etc. aparece recurrentemente con viveza. Ésa ha sido prácticamente la única clave en la que se han leído los resultados electorales en el País Vasco, lo cual demuestra la vigencia de la cuestión, por poner un ejemplo. Uno puede optar por distanciarse de ella, mirar a otro lado, pero yo, como el poeta, digo que “no vale”. Insisto, como ya dijera al principio de este debate, que conviene separar los problemas del nacionalismo de los problemas de los partidos políticos que se declaran como nacionalistas, puesto que pueden ser, y a menudo lo son, diferentes. En este sentido, el que los partidos políticos nacionalistas canarios hayan cosechado malos resultados en las últimas convocatorias electorales, no deslegitima, desde mi punto de vista, la necesidad y conveniencia de un análisis nacional sobre Canarias y un programa de construcción nacional. Abundando en esto, es este mismo pensamiento canario autocentrado la primera herramienta poderosa que ha utilizado el nacionalismo canario en todo momento. Incluso el Regionalismo decimonónico. ¿Qué otro espíritu pudo alimentar si no el intento federal de Franchy y Roca o el nacionalismo izquierdista de la transición? La constitución de una tradición de pensamiento genuina, propia, que tuviera como punto de partida el archipiélago mismo y sus intereses, no los foráneos. Enfrentar nacionalismo y pensamiento autocentrado es un intento vano puesto que aquél siempre se nutrió de éste. Pretender que el pensamiento autocentrado es algo que pueden abrazar también las personas de tendencia españolista en la sociedad canaria no pasa de ser un espejismo puesto que defender una óptica exclusivamente canaria colocará a esas personas ante una contradicción terrible, insuperable. Lo que yo tengo de pensamiento autocentrado lo aprendí leyendo, estudiando y discutiendo con nacionalistas. Un pensamiento crítico canario no va a sumar voluntades entre los que piensen que Canarias debe seguir siendo teledirigida o no será ni pensamiento ni crítico ni canario. Desengañémonos. La cuestión de fondo sí está resuelta. Es el camino el que aparece neblinado ante nosotros. Yo he leído pintadas en el metro de Madrid que decían “ni guerra entre pueblos, ni paz entre clases” en pleno conflicto bélico contra Irak. Al volver a casa he descubierto en mi biblioteca más de un texto que me ha hecho reconciliarme con la solidez y la profundidad de mi identidad de izquierdas, que no puede ser confundida con ninguna pintada. Algo parecido me pasa con el nacionalismo.

    Saludos,

    Josemi

  • Muy Señores Míos:

    Ya me van conociendo algunos por aquí, y saben, que aun siendo canario, tenemos nuestras diferencias, sobre todo en cuanto a por dónde tirar pero, tras lo que van a leer a continuación, escrito por “el enemigo común de los canarios”, creo que no podemos estar más de acuerdo en el hecho de que este tio necesita, al igual que un niño rebelde, un par de buenos azotes. Yo mismo escribí un artículo de vuelta, y tenía pensado mandárselo, pero alguien más sabio que yo me recomendó no hacerlo, por no caer en los tribunales por todo tipo de ofensas. Quizás uds, desde el conocimiento, sí se atreven a decirle algo a este hijo de la gran puta (con todos mis respetos), o al menos, comentarme qué les parece semejante diatriba contra nuestra imagen. Disfruten con su artículo:

    Repartir Canarios

    Javier Calvo

    Mi mujer y yo estamos cada vez más preocupados con los miles de africanos que llegan cada día a las Canarias. Al ver cómo la vicepresidenta del Gobierno le pedía ayuda desesperada a la presidencia de turno de la Unión Europea, sentimos una extraña disociación mental en forma de comprensión total por ambas partes. Por un lado, si yo viviera en Helsinki, me la sudaría lo que pasa en las Canarias. Por otro lado, lo de los cayucos es lo más parecido al Apocalipsis que se he visto fuera de un cine. ¿A quién apoyar? Al final, usando un mapa y una regla, vimos que estamos más cerca de Tenerife que de Finlandia. Así que nos hemos concienciado y ahora también buscamos soluciones.

    Al principio pensamos en poblar las costas canarias de tiburones. Eso funcionaría como factor disuasorio, pero es cuestión de tiempo que los tiburones se comieran a algún niño canario. Construir una verja en el mar que rodeara las islas también parece buena idea, pero enseguida tuve una visión de los africanos trepando por la verja y tirando al cayuco por encima. Al final, como siempre, la solución es tan fácil que nadie la ve: hay que renunciar a la soberanía de las Canarias. Que se las queden. Problema solucionado. Así, en vez de repartirnos inmigrantes por la península nos repartimos a los canarios. Que vean que los godos somos buena gente. Yo mismo me ofrezco para alojar a un canario en casa. A condición de que planche y sepa cocinar.

    jcalvo@diarioadn.com

  • Christian:

    Desde el respeto a la persona de J. Calvo, te digo que estamos plenamente de acuerdo en que defecó un artículo intolerable por racista y despreciativo. Te puedo contar que uno de los redactores de este blog montó una campaña tal en internet, que al poco el director del periódico ADN tuvo que dar explicaciones públicas ante la avalancha de correos de queja que recibió, entre ellos uno del Viceconsejero de relaciones institucionales del gobierno canario. El artículo fue retirado y el periodista no volvió a publicar en ADN, aunque no consta que pidiera disculpas. En cualquier caso, es buena muestra de lo que entre todos podemos hacer si nos lo proponemos.

    En cuanto al resto del debate, me está haciendo replantearme muchas cosas.
    Yo baso mi visión de todo esto en un pensamiento crítico autocentrado y autoconsciente. Como dice Josemi, las personas españolistas no adoptarían un pensamiento autocentrado, pero ¿no es el españolismo un nacionalismo igualmente? Nacionalismo del tipo excluyente, o conmigo o contra mí. Ese es el nacionalismo con el que yo no quiero tener nada que ver (sea el españolista o el canario excluyente).
    Siento gran cercanía por la descripción del nacionalismo que hacen Josemi y Awañak, en esos términos no me costaría declararme nacionalista yo también. ¿Pero qué hacemos con ese otro nacionalismo? También existe y aunque sea radicalmente distinto, lo identifican con el mismo término: nacionalismo.
    Esa palabra está tan estigmatizada que me pregunto si será estratégicamente sensato intentar aunar voluntades en torno a una idea distinta de Canarias, en torno a un pensamiento crítico autocentrado, poniéndole la etiqueta de nacionalista. Aunque no se pueda separar de ese nacionalismo ilusionante al que me siento cercano. Conozco personas a las que les podría resultar interesante la idea del pensamiento autocentrado, pero que se cerrarían en banda y se negarían a escuchar siquiera (o empezarían a lanzar tópicos trasnochados pero que están presentes como un guineo) si la idea viene con el marchamo nacionalista. En fin, no lo tengo claro, pienso a la vez que escribo.

  • Se me había pasado la pregunta de Ricardo.

    Sé lo que es el REF, y sé también que es un esfuerzo insuficiente por reflejar la asimetría de Canarias con respecto a Europa.

    También sé que Canarias no tiene régimen tributario propio que pueda regular de manera autónoma. De hecho, en España no lo tiene nadie, con la excepción de País Vasco y Navarra, que recaudan y gestionan la práctica totalidad de sus impuestos, para luego aportar un cupo al estado. Pero són sólo eso, dos de las 17 comunidades. Muy solidario e igualitario todo.

    Saludos!!

  • Creo que puede tener cierto interés separar los debates sobre la cosa de los debates sobre el nombre de la cosa. Veo un nivel de acuerdo aceptable en torno a la cosa. Lo del nombre de la cosa es más complicado porque, como Iván apunta acertadamente, el término “nacionalismo” está profundamente marcado de una manera negativa. Desde los conflictos de los Balcanes hasta la sangrienta historia de ETA y el IRA, hay muchísimos ejemplos de acciones deleznables, atroces, cometidas en nombre del nacionalismo. También las hay, y muchas, cometidas en nombre de la democracia, la libertad y hasta la paz. Al pensamiento políticamente correcto y sus adalides le ha venido muy bien hacer “tabula rasa” y tirar al niño con el agua de la bañera. Le ha convenido a los bienpensantes, en su defensa de los Estados ya formalmente constituidos, adjudicar al nacionalismo -de izquierda o de derechas, cívico, étnico, cultural, comunitarista, violento, pacífico,…; no el estatal, que ése ya lo monopolizan ellos- toda clase de estigmas: unos bien merecidos, otros no tanto. Les ha ido muy bien en el negocio de presentarnos a las personas nacionalistas como ombliguistas, discriminadores, aldeanos, insolidarios, cortos de miras y entendederas, hasta racistas,… Me rebelo contra tanta tergiversación y, con mis limitadas fuerzas y capacidades, trato de proyectar otra visión sobre el nacionalismo, que no es la del pensamiento políticamente correcto. A mi juicio, el nacionalismo no deja de ser una ideología, con virtudes e inconvenientes. En mi visión personal, creo que para el caso canario un proceso de construcción nacional es algo beneficioso. Si fuera asturiano o andaluz o murciano, quizás diría algo diferente. No lo sé, no hablaré por ellos, pero se me antoja que las soluciones al problema español pueden ser unas mientras que el problema canario -muy diferente al vasco o el catalán o el gallego- serán otras. Y son esas soluciones las que aspiro a encontrar junto con todos ustedes en estos y otros debates, con este aliento tamaimo tan necesario para los canarios del siglo XXI. Saludos.

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